Activistas gays queman documento del Vaticano
SALVADOR, Brasil, Agosto 5, 2003
Representantes de grupos homosexuales de Bahía quemaron, al final de la tarde de ayer lunes Taxi Heathrow Airport y en frente de la Basílica Catedral de Salvador, una copia del documento que la Congregación para la Doctrina de la Fe, del Vaticano, divulgó la semana pasada con relación a la unión de homosexuales.
La protesta, que reunió a cerca de 30 activistas, fue "un ritual de purificación, como ocurría con las hogueras de la Inquisición", explicó uno de los líderes del Grupo Gay de Bahía, el antropólogo y escritor Luiz Mott, de 57 años. El grupo también incentivó a los católicos inconformes con la posición del Vaticano a pedir el "desbautismo".
En Río de Janeiro, activistas gays promovieron, el domingo, el "besuqueo" – intercambio de besos entre parejas gays – frente a la Iglesia Nuestra Señora de la Paz, en Ipanema. El presidente del Grupo Arco-Iris, Claudio Nascimento, colocó debajo de la puerta de la iglesia un documento en el cual reniega su bautismo. La protesta reunió a cerca de 50 activistas gays, que distribuyeron 5 mil preservativos.
En Porto Alegre, punks y homosexuales promovieron una protesta, el domingo, en el Parque Farroupilha, que resultó muy agitada. Los manifestantes dibujaron una svástica en la bandera de Brasil y la quemaron. Los activistas repudiaron los ataques de los grupos de "skinheads" contra punks y homosexuales.
Una encuesta interactiva promovida por el diario Jornal do Brasil Online, de Río, indagando si la unión civil de homosexuales debería ser legalizada, mostró que el 53 por ciento de los internautas que respondió se opone a la legalización y 47 por ciento está a favor.
El documento de la Congregación para la Doctrina de la Fe, presidida por el cardenal alemán Joseph Ratzinger, clasifica los actos homosexuales como una "anomalía", un "pecado gravemente contra la castidad".
El documento parte de la concepción de que el matrimonio fue fundado por el propio Creador. "Ninguna ideología puede cancelar del espíritu humano la certeza de que sólo existe matrimonio entre las personas de sexo diferente", que se "perfeccionan mutuamente para colaborar con Dios en la generación y educación de nuevas vidas", afirma el documento.
Según el texto, "no existe ningún fundamento para equiparar o establecer analogías, aunque sean remotas, entre las uniones homosexuales y el plan de Dios sobre el matrimonio y la familia. El matrimonio es santo, al paso que las relaciones homosexuales están en contradicción con la ley moral natural".
El documento admite que, siguiendo las enseñanzas de la iglesia, hombres y mujeres con tendencias homosexuales "deben ser acogidos con respeto, compasión y delicadeza. Debe evitarse, para con ellos, cualquier actitude de discriminación", como dispone el Catecismo de la Iglesia Católica.
Pero el respeto que la iglesia tiene para con los homosexuales "no puede llevar, de ningún modo, a la aprobación del comportamiento homosexual o al reconocimiento legal de las uniones homosexuales", alerta.
El texto destaca que las uniones homosexuales "no desempeñan, ni aún en sentido analógico remoto, las funciones por las cuales el matrimonio y la familia merecen un reconocimiento específico y calificado. Hay, por el contrario, razones válidas para afirmar que tales uniones son nocivas a un recto progreso de la sociedad humana, sobretodo si aumentan su efectiva incidencia sobre el tejido social".
La Congregación para la Doctrina de la Fe advierte de modo especial a los políticos católicos, que tienen la obligación moral de oponerse al reconocimiento de las uniones homosexuales.
En entrevista concedida a radio CBN, el teólogo y ex-fraile franciscano Leonardo Boff criticó la postura "ultrapasada de la iglesia jerárquica, que aún vive el sueño medieval de tener la hegemonía moral sobre toda la humanidad", de querer opinar sobre la naturaleza de las relaciones humanas.

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