Conferencia sobre cristianismo propugna una nueva ética mundial
Paulo Hebmüller, SAO PAULO, Brasil, Agosto 1, 2003
La bendición impartida por el cardenal Paulo Evaristo Arns, seguida por la oración del Padre Taxi Heathrow Airport Nuestro, recitada con las manos unidas de centenares de participantes, dieron un tono místico a la clausura de la Conferencia sobre Cristianismo en América Latina y el Caribe.
La conferencia, que incluyó testimonios, diagnósticos y perspectivas sobre el cristianismo en el hemisferio, se desarrolló del 28 de julio hasta este viernes 1 de agosto, en la Facultad Bautista y en la Pontificia Universidad Católica de Sao Paulo.
El encuentro fue convocado por la Comisión de Estudios de Historia de la Iglesia en Latinoamérica (CEHILA), La Universidad Católica de Sao Paulo, Amerindia, el Centro Ecuménico de Educación Popular (Cesep) y la Sociedad de Teología y Ciencias de la Religión (SOTER).
Contó con el apoyo y contribución de otras 40 organizaciones e instituciones, que abarcan desde el mundo académico hasta movimientos sociales. Participaron en las sesiones plenarias y mesas redondas 740 personas, llegadas de 31 países de las Américas, Ásia y Europa.
En la sesión de clausura, los organizadores pidieron a los participantes que continúen en contacto y utilicen el correo electrónico de la conferencia para centralizar el envío de informaciones, evaluaciones, reportajes y artículos relacionados con el evento.
Los jóvenes Pablo Ramírez Obando, de México, y Daniela Prandini, de Brasil, leyeron un mensaje en el que expresan el reconocimiento de las nuevas generaciones de cristianos por el legado de lucha, pensamiento teológico y ejemplos que han recibido de los mayores.
"Al redescubrir nuevas esperanzas, somos herederos del camino ya hecho", afirman los jóvenes, aludiendo a algunos de los más destacados gestores de la Teología de la Liberación, presentes en la conferencia.
El cardenal Arns también fue homenajeado y en su intervención final del encuentro relató que cuando fue por última vez al Vaticano para despedirse de las autoridades eclesiásticas, oyó que su nombre "causaba escalofríos" en muchos obispos y cardenales.
Cuando preguntó porqué, ya que nunca había tratado con varios de ellos, le respondieron "es que usted dio el 'imprimatur' (autorización para publicarse) a los libros sobre la Teología de la Liberación".
Paulo Arns animó a los participantes a salir de la conferencia animados para trabajar en sus lugares de origen. "Somos incentivadores de los pobres, y la gracia del Espíritu Santo da vida, aliento e instrucción al pueblo para que los pobres sean los evangelizadores del mundo nuevo", dijo.
El mensaje final de la Conferencia reafirma que "sin memoria no hay profecia" y anota que "las luchas crecientes de los pueblos indígenas, de los afroamericanos, de las mujeres y de la juventud, de los desempleados, de los sin tierra del campo y los sin techo de las ciudades, cuestionarán nuestra acción".
"Con la esperanza militante de que 'otro mundo es posible', reafirmamos el compromiso solidario con la vida amenazada de las mayorías populares y del propio planeta, de su tierra y agua", añade el texto.
Las nuevas realidades de un mundo complejo, plural y globalizado cuestionan también la manera de producir teología. Por eso, el mensaje propugna el imperativo cristiano actual de "forjar una ética mundial que garantice una casa común y habitable para todos los hombres y mujeres".
Reiteramos nuestra aspiración de una verdadera integración latinoamericana y caribeña, que parta de las necesidades y urgencias de nuestros pueblos y no solamente de los intereses del mercado financiero y de las grandes corporaciones, señala.
El documento define a la propuesta del Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) ) como una "forma de inserción subordinada al megamercado norteamericano, bajo la égida de un neoliberalismo excluyente".
Defiende la vocación ecuménica para estrechar los lazos de diálogo y cooperación "con personas de otras religiones y con todas las mujeres y hombres comprometidos con la causa de la justicia y la liberación.
"Porque creemos en la Pascua, como victoria sobre el pecado, la esclavitud y la muerte, proclamamos con renovada alegría nuestra esperanza. Ese otro mundo posible es también el sueño de Dios, concluye.

Portada
Inicio