![Obispo Krause, Ishmael Noko y obispo Hanson en culto de clausura de la X Asamblea de la FLM [Foto:LWF]](/picture/Krause-Noko-Hanson_Winnipeg_2003_4880c5.jpg)
Mensaje final aprobó la X Asamblea de la FLM
WINNIPEG, Canadá, Julio 31, 2003
Con la aprobación de un mensaje final que resume los resultados de diez días de Taxi Heathrow Airport deliberaciones en esta ciudad canadiense, concluyó la X Asamblea de la Federación Luterana Mundial (FLM) que congregó a más de 800 representantes de 61.7 millones de luteranos de todo el mundo congregados en 136 iglesias de 76 países, así como a invitados especiales.
Reunidos bajo el lema "Para la Sanación del Mundo", los delegados trabajaron hasta las últimas horas del miércoles para elaborar un documento que resume las áreas de mayor preocupación de los luteranos de todos los continentes. Además, marca rumbos para las actividades de la FLM hasta la próxima asamblea, prevista para dentro de seis años.
Entre los temas abordados en el documento final figuran la globalización, la sexualidad humana, la violencia y el cuidado del medio ambiente, así como las heridas que sufre el mundo, que necesita desesperadamente sanación.
Un aspecto saltante de la reunión fue la marcha silenciosa de los asistentes desde el Centro de Convenciones de Winnipeg, donde se realizaron las sesiones, hasta las Oficinas del Servicio de Ciudadanía e Inmigracion del gobierno canadiense, que negó visados de ingreso a 50 delegados de países en desarrollo. La marcha culminó con un culto en el Anfiteatro Fork, adyacente a esas oficinas.
El mensaje señala que en cumplimiento de su rol profético de promover la justicia y los derechos humanos, las iglesias deben asumir una fuerte posición por la transformación de la globalización económica.
El documento señala que la brecha entre ricos y pobres se ha ensanchado, que la marginación de los pueblos indígenas aumenta y que la deuda externa de las naciones pobres se ha convertido en un instrumento de dominación. El mensaje pide trabajar por el desarrollo de una economía que sirva a toda la vida.
El documento desafía a los luteranos a ser las manos de Dios en la tierra para crear, restaurar y sostener la herida creación que necesita sanación. Les pide desafiar las prácticas que convierten los dones de la creación de Dios en mercancías y ganancias, especialmente cuando esa actividad perjudica a los pobres.
También exhorta a los miembros de las iglesias luteranas a trabajar contra las actividades que provocan cambios en el clima, como el consumo de combustibles fósiles, y a educar a sus comunidades en la teología de la creación.
En su parte final, el mensaje señala que "el mundo en que vivimos sufre los quebrantos causados por el pecado y el pueblo es víctima de la injusticia y el abuso del poder. Pero, en medio de todos los sufrimientos e injusticias, Dios está continuamente trabajando y sanando nuestro mundo".
Exhorta a explorar en profundidad lo que significa ser luteranos "en comunión", incluyendo la comunicación con otros procedentes de distintas culturas. También , la inclusión plena de la mujer y de los jóvenes en todos los aspectos de la vida de la iglesia y el respeto de las diferencias culturales sobre el ministerio.
El mensaje señala que el concepto de sanación se extiende más allá de las fronteras denominacionales y alienta a la cooperación y diálogo con otras iglesias, con especial atención de las actividades ecuménicas en Africa, Asia, Europa Central y Oriental, América Latina y el Caribe.
También invita a los luteranos a quitar las barreras que excluyen a algunos de participar en la vida que Dios ha provisto para todos. Esas barreras incluyen el género, la raza, etnia, clase, nacionalidad, casta, orientación sexual, edad y condición física o mental, subraya.
Igualmente se refiere a los derechos humanos de los indígenas, en especial al pueblo dalit de la India, a algunos de los cuales se negó visado de ingreso a Canadá.
Igualmente exhortó a prestar especial atención a los portadores del VIH/SIDA, a los que sufren la violencia y la pobreza. La diaconía (el servicio), señala, tiene una dimensión fundamental en la vida de la iglesia.
Hubo un animado debate sobre la sexualidad humana y el significado de "familia". El mensaje promueve un diálogo respetuoso sobre matrimonio, familia y sexualidad humana, "de manera apropiada a las necesidades de cada miembro de la iglesia".
Igualmente alienta a participar activamente en la Década para la Superación de la Violencia en la familia, contra las mujeres y niños, contra el creciente militarismo y la proliferación de las armas. Pide actuar contra las expresiones de violencia en los medios de comunicación y especialmente contra las expresiones de fundamentalismo en todas las religiones.

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