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Viernes 15 de Agosto, 2003

Dominación y resistencia coexisten en las religiones

Paulo Hebmüller, SAO PAULO, Brasil, Julio 31, 2003

El diálogo de la religión con otras áreas del conocimiento fue el énfasis de la Taxi Heathrow Airport sesión plenaria de este jueves 31 en la Conferencia sobre el Cristianismo en América Latina y el Caribe, que concluye mañana en la Facultad Bautista y en la Pontificia Universidad Católica de São Paulo (PUC/SP).

En la sesión Luiz Eduardo Wanderley, doctor en Ciencias Sociales y profesor del curso de postgrado en Ciencias Sociales en la PUC/SP, inició su intervención marcando la diferencia entre mundialización, internacionalización y globalización. 

Según Wanderley, el primer proceso se estableció tras el surgimiento de los más antiguos imperios de la historia, caracterizándose por  el intercambio entre países, pueblos y civilizaciones. "La mundialización sólo se logra plenamente cuando aparece el capitalismo", destacó el profesor.

La internacionalización se da a partir del momento de la formación de los Estados nacionales, y con ella se originan entidades como la Organización de las Naciones Unidas (ONU), el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional (FMI) y otras.  También surgen las Internacionales Socialistas y, en el ámbito de la iglesia latinoamericana, son realizadas conferencias episcopales como Medellín (1968) y Puebla (1979).

La globalización , en la visión del cientista social, no es algo nuevo, sino un momento de la mundialización. "No hay un proceso natural de globalización, sino una política de globalización, que está siendo organizada y dirigida por las grandes multinacionales y por la economía de los Estados Unidos", sostuvo.

En todos los procesos, que son dinámicos y continuos, hay aspectos positivos y negativos. Así, al lado de la violencia, de la dominación, del imperialismo y de otras facetas negativas que los acompañan, coexisten beneficios. En el caso de la globalización, por ejemplo, la difusión de las facilidades tecnológicas como internet y los avances de la medicina representan aspectos positivos.

"Las religiones siempre estuvieron presentes en el lado negativo de la dominación", afirmó Wanderley, "y en muchos casos las legitimaron". Al mismo tiempo, desde grupos e instituciones religiosos también surgieron la resistencia y la construcción de alternativas.

De esa forma, mientras algunos sectores de las grandes religiones quieren interferir o controlar el gobierno y la vida civil, hay otros que vienen actuando decisivamente en la denuncia de la pobreza y en la lucha al lado de los pobres.

"Otro 'complicador' es el fundamentalismo", agregó Wanderley, citando textos recientes de los escritores Salman Rushdie ("El nombre del problema es Dios") y José Saramago ("El  factor Dios") que abordan el  tema.

El actual modelo hegemónico de la globalización neoliberal  se considera definitivo, dijo el sociólogo, mas cabe a sujetos históricos como los movimientos sociales y las iglesias mostrar que una globalización alternativa es posible.

La sesión continuó con la conferencia de Manfredo Araújo de Oliveira, doctor en Filosofía y profesor de la Pontificia Universidad Católica (PUC) de Río Grande do Sul. Abordando el tema globalización, ética y justicia, el profesor identificó tres grandes preguntas de la realidad actual: Cómo articular la diferencia en un mundo plural; cómo articular la vida para que el ser humano sobreviva y cómo articular lo humano en el proceso de globalización?

Las alternativas están siendo creadas, dijo, y una de las pruebas de eso está en el Foro Social Mundial, cuyas tres primeras ediciones fueron realizadas en Porto Alegre.

El fray Carlos Josaphat, doctor en Teología y escritor, sostuvo que hay mucho "religiosismo" en el mundo, "pero nunca hubo tanta falta de sentido de Dios". "Hay hoy una religión de objetos, de terapéutica barata, de utilitarismo, de comercio con Dios. Allí la globalización comercial hizo alianza con la religión", afirmó.

Una de las facetas de ese proceso, para Josaphat, es la multiplicación de imágenes, especialmente de santos católicos, en los ambientes públicos y privados. "No podemos olvidar la única imagen divina existente, que es el ser humano", sostuvo.