La fe es más importante que teología dice Gustavo Gutiérrez
Paulo Hebmüller, SAO PAULO, Brasil, Julio 30, 2003
"Amo la Teología de la Liberación y la seguiré amando, mas recordemos que lo que Taxi Heathrow Airport nos une es Jesucristo". Con esa afirmación el teólogo peruano Gustavo Gutiérrez, uno de los más importantes nombres de la Iglesia latinoamericana en las últimas décadas, rebatió las afirmaciones de que habría llegado al fin la contribución de esa corriente teológica.
"La Teología de la Liberación no forma parte de mi credo. Yo no creo en ella, yo creo en Jesús", dijo.
Gutiérrez fue el principal expositor de la sesión de este miércoles en la Conferencia sobre el Cristianismo en América Latina y el Caribe, realizada en la Facultad Bautista y en la Pontificia Universidad Católica de São Paulo. Al ser invitado a la mesa el teólogo peruano fue largamente aplaudido por más de 700 personas puestos en pie.
La sesión de hoy estuvo dedicada a recuperar la memoria de la caminata cristiana en el continente y Gutiérrez lo hizo a partir de la afirmación de que "la memoria es el presente del pasado".
El teólogo recordó que, en el siglo XVI, Guamán Poma, cristiano quechua, caminó por 30 años entre los pobres de las comunidades andinas testimoniando el sufrimiento, el desprecio y la opresión que soportaban.
A partir de lo que vio y reflexionó, Poma escribió una larga carta al rey Felipe III de España, en la que le decía que Dios se hizo hombre verdadero y pobre y se encarnó en el mundo de los pobres. Sin entender el porqué de la situación vivida por los indígenas, Guamán clamaba a Dios, así como Job en el Antiguo Testamento.
"Hace 40 años, salimos en América Latina y en el Caribe en procura de los pobres de Jesucristo. El proceso no terminó y aún estamos en él", destacó. Para el teólogo es necesario comprender la distancia que hay entre "nuestras impaciencias y los procesos históricos".
La Teología de la Liberación, según Gutiérrez, hizo contribuciones decisivas al anunciar que la pobreza es un mal y sus causas van más allá de los aspectos económicos y sociales. "La pobreza pasa a ser vista no como destino, sino como reflejo; no como infortunio, sino como injusticia", agregó.
"La pobreza es un escándalo que continúa gritando en un continente mayoritariamente cristiano", dijo. Para llamar la atención sobre los problemas vividos por los países de la región, el sacerdote ironizó: "Si Franz Kafka, con todos los absurdos que escribió, fuese latinoamericano, sería considerado un autor costumbrista".
La sesión continuó con la participación de la teóloga mexicana Elsa Tamez, profesora de la Universidad Bíblica Latinoamericana, y de Diego Irarrázaval, presidente de la Asociación Ecuménica de Teólogos del Tercer Mundo.
Elsa Tamez leyó un texto que escribió en forma de epístola paulina, cuya autora sería "Priscila, sierva de Dios no por designios de autoridades, mas por voluntad de Dios". En dicha epístola, responde a la tesis del agotamiento de la Teología de la Liberación al preguntar: "Acaso los pobres dejaron de existir? Ya tienen dónde dormir? Qué comer? Las niñas y los niños de las calles ya tienen escuela?
La teóloga protestante centró su memoria de la caminata cristiana en el análisis del papel de la mujer en las iglesias y en la necesidad de reconocer la riqueza de la contribución de los pueblos originarios y afros. "Son rostros morenos de Dios, que expresan lo que su corazón dice sobre ese Dios singular o plural", destacó.
Diego Irarrázaval mencionó que comunidades cristianas de África y de Ásia también iniciaron nuevas reflexiones teológicas en las últimas décadas a partir de sus propias realidades, siguiendo el ejemplo de los latinoamericanos.
"El escenario teológico es plural, pero aún tenemos que avanzar en la interrelación entre esas expresiones, dejándonos interpelar por ellas y creciendo en nuevas comprensiones gracias a esa multiplicidad", manifestó.

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