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Jueves 3 de Noviembre, 2005

Harold Segura, teólogo bautista colombiano y responsable de Relaciones Eclesiásticas de Visión Mundial
Harold Segura, teólogo bautista colombiano y responsable de Relaciones Eclesiásticas de Visión Mundial

Visión Mundial prioriza relaciones con las iglesias

Manuel Quintero, QUITO, Ecuador, Julio 29, 2003

El debate de un documento de política sobre iniciativas estratégicas que, una vez aprobado, modificará Taxi Heathrow Airport significativamente la relación entre Visión Mundial y las iglesias, fue central en las deliberaciones del Encuentro Regional de Testimonio Cristiano, celebrado en esta ciudad los días 24 al 31 de julio.

Al encuentro asistieron representantes de Visión Mundial de los diecisiete países de América Latina y el Caribe donde está presente ese organismo.

 “En la nueva política la iglesia dejará de ser una asociada preferencial para convertirse en una asociada indispensable” –destacó el teólogo bautista colombiano Harold Segura, coordinador de Relaciones Interconfesionales de Visión Mundial Internacional.

El cambio subraya que Visión Mundial vive una nueva etapa en la que se afirma la interdependencia con las iglesias. A partir de la convicción de que la iglesia es “el instrumento sustentador de Dios en el mundo… el compromiso de Visión Mundial es trabajar con las iglesias como socias indispensables”, señala el documento.

En una primera etapa, cuando el énfasis del trabajo de Visión Mundial era el asistencialismo, hubo una dependencia estrecha de las iglesias.  Luego se produjo un distanciamiento, cuando el desarrollo se convirtió en la preocupación central de ese organismo.

“En esa etapa era frecuente escuchar a pastores y líderes de iglesias que se lamentaban de que Visión Mundial les había abandonado”, recordó Segura.

Una concepción más integral del desarrollo, que incorpora la dimensión espiritual, de una parte, y la apertura y disposición de muchas iglesias a poner en práctica una misión integral, de la otra, explican la nueva aproximación entre Visión Mundial y las iglesias.

“Nuestra propuesta es un desarrollo transformador, sustentable y con valores cristianos, que debe contar, entonces, con el aporte de las iglesias”, afirma Segura.

En ese sentido, el documento reconoce “el papel crucial de las iglesias en sustentar la transformación espiritual y social en sus comunidades”, e invita a los líderes eclesiásticos a “confluir, desde sus diversas tradiciones, para la reflexión y la colaboración, con el fin de nutrir el ministerio integral, estimular la unidad de los cristianos y contribuir a su capacidad de ejercer el ministerio con eficacia.”

 En opinión del teólogo colombiano, ello es posible por un despertar en muchas iglesias evangélicas del continente que no se contentan ya con el modelo de la sola evangelización, sino que hacen esfuerzos muy concretos para poner en práctica una misión integral. Un fenómeno no es patrimonio de una iglesia o un grupo de iglesias en particular, sino que atraviesa todo el espectro evangélico continental.

 Por eso, explica Segura, hay un número importante de pentecostales trabajando con Visión Mundial.

 “No se trata de una política deliberada de acercamiento al mundo pentecostal, sino de un proceso natural, en la medida en que pentecostales clásicos y no clásicos se comprometen cada vez más con una visión de testimonio que tiene una muy clara dimensión social”, señala.

 El documento discutido en Quito será presentado para su aprobación definitiva al Concilio Mundial de Visión Mundial, que se reunirá en octubre de este año.  A partir de allí se titulará “Colaboración con las iglesias” y será un documento oficial que regirá las políticas de ese organismo a nivel mundial.

La unidad manifiesta la gloria de Dios

Aunque Visión Mundial, por sus orígenes, mantiene una identidad próxima al protestantismo, su trabajo a través del mundo tiene un carácter interconfesional. Y la amplia gama de familias y denominaciones cristianas representadas en este organismo --entre ellas la católica romana— son consideradas, según el documento, “fuentes importantes de diálogo y de enriquecimiento mutuo”.

 Un eco de esa realidad fue la celebración, el sábado 26 de julio, de una nutrida celebración ecuménica, organizada por Visión Mundial y la Fraternidad Ecuménica del Ecuador, en el templo de la iglesia luterana El Adviento.

 En la ceremonia, a la que asistieron líderes de la Confraternidad Evangélica Ecuatoriana (CEE), de la Federación Evangélica Indígena Nacional del Ecuador (FEINE) y de instituciones y organismos cristianos del país, predicó el sacerdote y teólogo católico polaco Juan Stefanow, director del Centro Bíblico Verbo Divino, en cuyas instalaciones se realizó el encuentro.

 En su sermón, Stefanow subrayó la importancia de la unidad visible de los discípulos de Cristo “como una prueba concreta del amor de Dios”.  “Esa unidad manifiesta la gloria de Dios”,  dijo, pero recordó que la unidad no es un fin en sí misma, sino un instrumento para el testimonio y la misión. 

 Stefanow también habló de una unidad que “va más allá de la iglesia, en un mundo globalizado en el que la gente se encuentra y se pregunta si acaso no están adorando, con nombres diferentes, al mismo Dios”.

En una era de pluralismo religioso, el diálogo es la nueva cara de la misión, pero el denominador común, donde se encuentran todas las religiones, debe ser la defensa de la vida, concluyó.