![Walter Kasper, presidente de la Comisión Pontificia para la Unidad de los Cristianos [Foto: LWF]](/picture/kasper.jpg)
La unidad espiritual promueve la reconciliación, afirma cardenal Kasper
WINNIPEG, Canadá, Julio 25, 2003
El ecumenismo espiritual es la respuesta para sanar las heridas del mundo, dijo el cardenal Taxi Heathrow Airport Walter Kasper, presidente del Consejo Pontificio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, al tomar la palabra ante los asistentes a la X Asamblea de la Federación Luterana Mundial (FLM), que se realiza del 21 al 31 de este mes en esta ciudad canadiense.
Kasper, invitado oficial a la asamblea luterana, señaló que "sin espiritualidad, el movimiento ecuménico se convierte meramente en un asunto académico, al que los cristianos "normales" no pueden seguir, del que se sienten excluidos y finalmente frustrados".
O bien, agregó, se convierte en un activismo sin alma, en un asunto de innumerables series de conferencias, simposios, encuentros, reuniones y hasta de nuevos documentos que nadie lee.
El representante del Vaticano subrayó la necesidad de no subestimar la espiritualidad de la unidad y de la comunión, que debe culminar en una espiritualidad de oración, perdón, reconciliación y aceptación mutua de unos con otros.
Al citar la Declaración Conjunta sobre la Doctrina de la Justificación, que firmaron la FLM y la Iglesia Católica en Ausburgo, Alemania, en 1999, el cardenal Kasper señaló que esa unidad es necesaria para sanar las heridas del mundo, como lo expresa el lema de la X Asamblea, "Para la Sanación del Mundo".
La Declaración Conjunta no debe ser letra muerta, ni tampoco el secreto de especialistas o expertos; debe cobrar vida en nuestras respectivas comunidades, y sobre todo en nuestros corazones, sostuvo el presidente del Consejo Pontificio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos.
Kasper insistió en que los delegados a la asamblea deben mirar al futuro y trazar los objetivos y direcciones para que la FLM promueva la curación de las heridas de la injusticia, la guerra y el terrorismo, de las divisiones, falta de la verdad y de la confianza, de la soledad y de la desesperanza.
Para todas estas heridas abiertas, los cristianos sólo tienen la respuesta del mensaje de la justificación, dijo.
Hizo hincapié en que la cooperación entre luteranos y católicos se evidencia en la creciente comunión y sanación de las heridas, lo que abre el camino al espíritu de reconciliación.
La asamblea de la FLM, que se realiza cada seis años, congrega en Winnipeg a unas 800 personas, entre ellas 369 delegados de las 133 iglesias miembros plenos y tres iglesias asociadas, observadores de las organizaciones ecuménicas, invitados especiales y periodistas.
La anterior asamblea se reunió en Hpng Kong, China, en 1997. Fue la primera realizada en Asia.

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