Teólogo peruano critica la globalización y defiende la Teología de la Liberación
LIMA, Perú, Julio 25, 2003
Nunca he sido comunista. Pero tampoco estoy de acuerdo con una sociedad que margine y Taxi Heathrow Airport excluya, crecientemente además, a una importante parte de la población mundial, sostuvo el teólogo peruano Gustavo Gutiérrez en entrevista que publicó el diario "El Comercio".
Es lo que ocurre hoy, agregó, con el modo de llevar adelante la globalización, que podría ser implementada de otra forma. En la Biblia y en la reflexión teológica que hemos intentado hacer en América Latina, la pobreza no se reduce a su dimensión política.
Respecto a la Teología de la Liberación, de la fue uno de los principales promotores, Gutiérrez precisó que "no fue satanizada por el Vaticano (aunque quizá algunos lo hubiesen deseado) ni tomó teorías del marxismo".
Lo cierto es que buscamos hablar con claridad del escándalo de la pobreza. Decirlo significaba analizar la realidad social y señalar las causas de esta situación inhumana, punto en el que Juan Pablo II ha insistido, explicó.
La mayor hostilidad a las opciones que esta teología propugna se encuentra en ciertos sectores políticos y militares de América Latina; es el caso del asesinato de monseñor Arnulfo Romero, anotó. El obispo de San Salvador fue asesinado por un comando militar el 24 de marzo de 1980.
El Papa, puntualizó, en incontables oportunidades, ha afirmado que el compromiso por la justicia social es intrínseco a la evangelizaciñon y ha retomado la expresión "opción preferencial por el pobre". Podría decir que esto constituye el 90 por ciento de la Teología de la Liberación, opinó.
En cuanto a su relación con la jerarquía católica, expresó que tiene las mejores relaciones con los superiores de la Orden de Santo Domingo, a la que ahora pertenece. Y agradeció la generosa nota de prensa que la Conferencia Episcopal Peruana publicó cuando le fue concedido el Premio Príncipe de Asturias.
Esto no quiere decir que no haya en la Iglesia personas que tengan, legítimamente, posiciones teológicas diferentes a las mías, precisó.
Sobre la conflictiva situación del mundo actual, Gutiérrez dijo "creo que más importante que el factor religioso, en el caso de la invasión de Irak, por ejemplo, han sido los motivos económicos y políticos. Sin embargo, no es lo mismo señalar un hecho presente, la asimetría actual entre países ricos y pobres, que decir que no hay esperanza de cambiarlo, sostuvo.
Gutiérrez anotó que Perú es "un país de dolorosos desencuentros históricos y de enormes desigualdades. Una buena parte de nuestra población es casi invisible en la escena nacional. Por eso han sido las primeras víctimas de la cruel y sanguinaria violencia que hemos vivido en las últimas décadas".
En ese sentido, agregó, los trabajos de la Comisión de la Verdad y la Reconciliación serán un aporte de primera importancia. Mirar con franqueza nuestra realidad no es agua de rosas. De ahí, seguramente, las piedras en el camino que encuentra, por adelantado, la presentación del informe de esa comisión. Integrantes de la comisión han ofrecido entregar su informe a finales del próximo mes.
El teólogo peruano reveló que a los doce años la osteomelitis lo tuvo seis años sin poder caminar. Luego estudió en las universidades San Marcos y Católica de Lima. Participó en los grupos de estudiantes católicos y allí surgió la idea de hacerse sacerdote, pero tardó años en tomar la decisión.

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