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Jueves 3 de Noviembre, 2005

Dr. Oneide Bobsin, teólogo luterano y profesor de Ciencias de la Religión de la EST.
Dr. Oneide Bobsin, teólogo luterano y profesor de Ciencias de la Religión de la EST.

Las hijas de Abraham y Sara

Oneide Bobsin, SAN LEOPOLDO, Brasil

Por tener una hija sin ser casada, la nigeriana Amina Lawal fue condenada a muerte Taxi Heathrow Airport por apedreamiento. Ella es madre de dos hijos de su primer matrimonio. Hoy, una de las razones de vivir es su hija Wasila, que ella amamanta en una villa distante de su tierra natal, a fin de evitar amenazas de grupos extremistas.

Si su abogada Hauwa Ibrahim logra éxito en la defensa, como sucedió en otro  caso, Amina quiere casarse nuevamente. Pero ellas no están solas en la lucha.

Al lado de Amina, Hauwa y Wasila están los movimientos internacionales de defensa de los derechos de las mujeres, que actúan con necesaria prudencia para no instigar a los jueces que se orientan por el código legal islámico,  denominado sharia.

Luchar contra ella  puede enfurecer más a los gobernantes locales. El gobierno central, dirigido por un cristiano, no se define aún en este caso por haber recibido  la mitad de los votos de los musulmanes.

Amina no se siente culpable por lo que hizo. Para ella, el poder de Dios está detrás de ella y de su hija. Fue el padre de Wasila quien no cumplió con su palabra al no casarse con ella. Y los jueces que se basan en la sharia,  lo liberaron por supuesta falta de pruebas.  Pero no dudaron en usar a la bebé como prueba del “crimen” contra la madre.

Aunque haya perdido en la fase inicial del proceso, la abogada   cree que es posible ganar la causa. Para ella, el Corán se transformó en una obra de derecho.

La imposición de la sharia  sufre grandes   resistencias internacionales. En las tribus del norte de Nigeria, donde predominan gobiernos islámicos,  la práctica sexual comienza a temprana edad. Amina fue casada a los 13 años.

El código legal islámico encara con dificultades el tema de la práctica sexual precoz. Además de eso, la presión musulmana agrava la incidencia del SIDA entre la población local por impedir el uso de preservativos, provocando muertes.

La situación de Amina es, pues, la punta del iceberg. Muchas otras mujeres ya fueron condenadas por el mismo motivo. Ni aún por eso debemos mirar al mundo musulmán como lugar de barbarie, así como a las mujeres como víctimas pasivas.

El mundo musulmán, como el cristiano, es bastante diversificado. En esta diversidad reconocemos la resistencia de las mujeres musulmanas.  En otros países bajo influencia musulmana, las mujeres ya consiguieron  una mayor igualdad con los hombres. Y no fue necesario imponer, por la guerra, un modelo de “libertad” de los Estados Unidos de América.

El proprio Corán muestra visiones distintas sobre el papel de las mujeres. Indudablente, la abogada de Amina sabe  mejor que nosotros al respecto, pues ella es una mujer musulmana. En la Surata 4, 34 está dicho que “los hombres son protectores de las mujeres, porque Alá dotó  a unos con más fuerza que a otras....”

 En otro capítulo  queda evidente que “las mujeres deben, con justicia, tener derechos semejantes a aquellos ejercidos contras ellas (sura 2:228). Luego, aunque la balanza  se incline para el lado del hombre la abogada encontrará justificaciones para defender a Amina.

Como hijas de Abraham y Sara,   Amina,  Wasila  y Hauwa pueden sentirse acogidas por la tradición judía, tronco del cristianismo y del islamismo, que nos recuerda el gesto del Dios de Abraham con Ismael. El ángel del Señor aparece ante Agar e  Ismael,  a fin de salvarlos junto a la  fuente (Génesis 16.1-14).

Ciertamente, las tres descendientes de Abraham en otros tiempos  serían relacionadas en la genealogía de Jesús, como lo fueron Tamar, Raabe, Bate-seba y María ( Mateus 1.1-17). También María  y el profeta Jesús, como lo califican los hermanos musulmanes,  no fueron muertos  porque José oyó al ángel del Señor (Mateus 1.18-25).

¡Magistrados!  Oigan al ángel como lo hizo José.

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Oneide Bobsin, Pastor de la Iglesia Evangélica de Confesión Luterana en el Brasil y profesor de Ciencias de las Religiones de la Escuela Superior de Teología de São Leopoldo/RS/Brasil