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Domingo 5 de Setiembre, 2004

División entre las iglesias lamenta pastor Pedro Arana

Fernando Oshige, LIMA, Perú, Julio 3, 2003

El pastor presbiteriano Pedro Arana lamentó la división registrada en las iglesias evangélicas en el Perú a raíz del debate en el Congreso de un proyecto de reforma de la Constitución de 1993 y la aprobación de un artículo referido a las relaciones entre las iglesias y el Estado.

"Este es un momento muy triste, pues el surgimiento de una nueva organización evangélica debilita el testimonio de las iglesias ante la sociedad y la interlocución ante el Estado", agregó Arana, exmiembro de la Asamblea Constituyente de 1978.

El pastor y director de la Sociedad Bíblica Peruana, habló el pasado lunes en una conferencia convocada por el Instituto de Estudios de la Comunicación (IEC) y el Instituto de Estudios Sociales Juan Mackay.

Arana se refirió a la constitución de la Unión Cristiana de Iglesias Evangélicas del Perú (UNICEP) en abril último y lamentó los excesos de algunos de sus dirigentes, que acusaron al CONEP de haber traicionado los anhelos de la comunidad evangélica de lograr la igualdad religiosa. Ese exceso demanda disculpas públicas de UNICEP, añadió.

El Comité Interconfesional, en el que participan la Conferencia Episcopal y el CONEP, iglesias evangélicas y la Comunidad Judía, propuso al Congreso un texto que en su primer párrafo dice "dentro de un régimen de independencia y autonomía, el Estado reconoce a la Iglesia Católica como elemento importante en la formación histórica, cultural y moral del Perú y le presta su colaboración".

Luego agrega que "El Estado reconoce y respeta a todas las confesiones religiosas y establece acuerdos de colaboración con ellas a través de sus órganos representativos, con criterios de equidad". Este texto fue aprobado por los parlamentarios y figura en el proyecto de reforma de la Constitución de 1993.

Las iglesias evangélicas que no integran el CONEP, en una reunión calificaron el texto aprobado como una concesión a la Iglesia Católica y de traición a la demanda de plena igualdad religiosa.

En la conferencia del pasado lunes, sobre "Iglesias Evangélicas y la lucha por la igualdad religiosa", Arana abogó por un diálogo sincero y desapasionado entre líderes del CONEP y de UNICEP que ayude a mejorar las relaciones entre ambas instituciones.

Para evitar el debilitamiento de la interlocución de los evangélicos con el Estado propuso que se forme una comisión interinstitucional, pues, manifestó, las autoridades oficiales difícilmente entenderán las diferencias que separan a ambas instituciones evangélicas.

El líder presbiteriano destacó dos aspectos importantes de la Constitución de 1979. Dijo que esa Constitución reconoce la separación Iglesia/Estado y por otro lado reconoce a la Iglesia Católica por su papel en la formación histórico y cultural del Perú y sostiene que puede establecer formas de colaboración con otras confesiones religiosas.

"Fue la primera vez en la historia religiosa del Perú donde la Iglesia Evangélica y otras confesiones eran reconocidas junto con la Iglesia Católica y se menciona que el Estado puede establecer formas de colaboración con ellas", agregó. La Constitución de 1979 fue derogada por la elaborada en 1993, bajo el régimen del ex presidente Alberto Fujimori y que ahora se trata de revisar.

Arana dijo que hablar de traición por el simple reconocimiento al papel desempeñado por la Iglesia Católica es un exceso. No hay ninguna traición, es un simple reconocimiento a lo que todo el mundo reconoce, afirmó.

Al referirse al tema de la igualdad ante el Estado, dijo que los evangélicos deben reclamar igualdad de oportunidades para el servicio pastoral, en las cárceles, en las fuerzas armadas y en otros ámbitos. No se trata de buscar una igualdad con los privilegios otorgados a la Iglesia Católica. Soy opuesto a que el Estado pague los salarios de pastores, afirmó.


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