Iglesia Católica pagará solidariamente indemnización por caso de sacerdote pedófilo
SANTIAGO, Chile, Junio 24, 2003
El ex sacerdote José Andrés Aguirre Ovalle fue sentenciado hoy a pasar 12 años en la cárcel por nueve delitos de abusos deshonestos y uno de estupro contra niñas menores de edad y a pagar una indemnización de 50 millones de pesos (unos 70 mil dólares) a las familias de las víctimas; monto que cubrirá solidariamente el arzobispado de Santiago.
La sentencia contra Aguirre, más conocido como el cura "Tato", le fue comunicada esta mañana por la jueza del 16º Juzgado del Crimen de Santiago, Rosa María Pinto Egusquiza,
La sentencia crea un precedente en este tipo de casos, pues obliga alArzobispado de Santiago a indemnizar a las víctimas aplicando el principio de la responsabilidad solidaria de la institución con su subordinado.
El caso se hizo público en septiembre del año pasado, cuando un matrimonio de la comuna de Quilicura, donde Aguirre era párroco, presentó una denuncia judicial por abusos y estupro cometidos durante años a sus dos hijas, de 13 y 16 años. El sacerdote fue detenido el 5 de octubre, al regresar de Honduras, adonde la iglesia lo había enviado en calidad de suspendido.
El proceso por esos dos casos se inició el 9 de octubre y luego se sumarían otras siete denuncias, aceptadas por el propio religioso. El 7 de febrero pasado el Vaticano lo despojó de su estado clerical.
Según trascendió, la jueza Pinto tenía lista la sentencia desde hace varias semanas, pero se tomó tiempo para dirimir sobre la responsabilidad civil de la Iglesia Católica ante la demanda de indemnización por 202 millones de pesos que presentaron los representantes de las víctimas en febrero pasado.
La demanda de indemnización fue dirigida contra el ex cura y solidariamente contra el Arzobispado. Finalmente, la jueza estimó que la Iglesia es responsable contractualmente de los actos de sus clérigos.
Este fallo sienta jurisprudencia y podría servir para que quienes hoy mantienen denuncias contra sacerdotes o aún no las han efectuado por abusos sexuales.
El abogado de la Unidad de Delitos Violentos de Quilicura, Francisco Herane, señaló que "debe haber muchas denuncias dando vueltas, o bien muchas que se han tapado".
Esta situación inquieta a la Iglesia Católica, pues hasta ahora sólo existía un fallo en primera instancia que la obligaba a pagar por los abusos deshonestos de un vigilante del Colegio Cristóbal Colón, de Conchalí, dictada a fines del año pasado. Pero ese caso involucró a un laico y no a un sacerdote.
Por eso, cuando la abogada Fabiola Maldonado, en representación de las dos primeras menores que denunciaron a Aguirre, y la Unidad de Víctimas de Delitos Violentos de Quilicura, que representa a otras dos niñas, exigieron la indemnización, el arzobispado contrató los servicios del estudio Phillipi e Yrarrázabal.
La iglesia respondió que la relación que tenía con "Tato" era "de naturaleza enteramente eclesial y espiritual producto de una comunión de fe en Cristo", de la cual fue excluido el cura al perder sus facultades clericales.
El arzobispo de Santiago, cardenal Francisco Javier Errázuriz, siempre rechazó su responsabilidad contractual, sosteniendo que esta situación debía ser resuelta por el Derecho Canónico.
La sentencia conocida hoy es el desenlace de una historia que comenzó realmente en el oriente de Santiago a partir de 1983, donde Aguirre era asesor espiritual y confesor de exclusivos colegios femeninos: Juanita de Los Andes, Sagrado Corazón de Apoquindo, Monjas Inglesas, el Colegio Universitario Inglés y la Villa María Academy, entre otros.
Allí su apariencia tenía gran atractivo entre las escolares, a lo que respondía con caricias que provocaron reclamos. Ante las quejas, la Iglesia lo trasladó de parroquia. En 1993 fue enviado a la Parroquia Nuestra Señora de Apoquindo, del barrio de Colón Oriente, donde Aguirre tuvo una relación con una menor de 16 años, con la cual tuvo un hijo.
Tras la denuncia de los padres, fue enviado en terapia espiritual a España y Honduras. A su regreso, en 1997, tras un año en la Parroquia Inmaculada Concepción de Vitacura- fue enviado a Quilicura.
Allí, "Tato" confesó haber abusado de niñas que participaban en actividades de la Iglesia en el Colegio San Isaac o que contaban con la confianza suficiente para visitar al clérigo en su casa.
El 25 de octubre del año pasado, el cardenal Errázuriz, pidió perdón por los abusos del cura "Tato y anunció que la Iglesia chilena se comprometía a no trasladar más de parroquia a los curas acusados de pedofilia.

Portada
Inicio