![Glauco Soares de Lima, obispo emérito de la Iglesia Episcopal Anglicana de Brasil [Foto: Ubirajara Mello]](/picture/Glauco.jpg)
Presencia anglicana en Brasil
Entrevista: Edelberto Behs, PORTO ALEGRE, Brasil
Tras dirigir durante los últimos diez años la Iglesia Episcopal Anglicana de Brasil (IEAB), el Taxi Heathrow Airport obispo Glauco Soares de Lima entregó la rosa de los vientos, símbolo mundial de la Comunión Anglicana, y la cruz, símbolo de su ministerio, a su sucesor, el obispo Orlando Santos de Oliveira. El acto se realizó en la catedral de la Santísima Trinidad, en Porto Alegre, el uno de junio.
Al dejar una IEAB con mayor presencia en la sociedad brasileña, Soares, de 69 años de edad, ingresa a la jubilación con muchos planes. "Estoy retirado, pero no estoy muerto" afirmó en entrevista con ALC el ahora obispo primado emérito de la Iglesia Episcopal. Entre sus planes figura profundizar la investigación de diversos asuntos teológicos y seculares, así como participar en proyectos de evangelizaciñon.
Natural de Pelotas, en el estado de Río Grande do Sul, Soares estudió en el Seminario Teológico Anglicano de Porto Alegre. Luego se matriculó en el Seminario Teológico Episcopal de Cambridge. Inició su sacerdocio en la región fronteriza de su estado natal. Más tarde, asumió la Capellanía del Colegio Cruzeiro do Sul, en la capital del estado.
Su familia, aseguró, es el bien más precioso de su vida. "Desde mi mujer, que me ha soportado y sido mi compañera por 46 años, hasta mis hijos y nietos, que están muy unidos unos con otros, lo que hace que constituyamos una tribu de casi 20 personas. Son ellos los que me dan voluntad de vivir y de continuar mi carrera".
En la entrevista que sigue, Soares relató a ALC su trayectoria como líder de la IEAB y sus planes.
ALC - En la clausura del 29º Sínodo General de la Iglesia Episcopal Anglicana de Brasil (IEAB), el nuevo primado, Orlando Santos de Oliveira, mencionó la mayor visibilidad que la iglesia ha adquirido durante los últimos diez años. Esto es durante su mandato terminado en ese Sínodo. ¿En qué aspectos la IEAB se hizo más visible?
SOARES - La IEAB incrementó su presencia durante mi gestión por dos razones básicas: primero, internamente, aquí en Brasil, por haber desarrollado su participación en asuntos y organismos ecuménicos, como consecuencia de la vocación ecuménica de nuestra Iglesia (Soares fue presidente del Consejo Nacional de Iglesias Cristianas de Brasil en el período 1994-1998). Clérigos y laicos tuvieron actuación destacada en otros organismos ecuménicos.
Participamos también en movimientos sociales fuera de la Iglesia en nuestro país, como la lucha por la justicia con motivo de la matanza en Eldorado de Carajás.
Además, internacionalmente, hicimos notar nuestra presencia en reuniones y organismos de trabajo de la Comunión Anglicana. El reconocimiento de esto fue que vinieran a Brasil (en mayo último) los obispos primados de todo el mundo. Fue la primera vez que la cúpula de la Iglesia Universal se reunió en un país latino y del Tercer Mundo.
ALC - ¿Cuáles considera usted que son los mayores desafíos que afronta la IEAB en la actual década?
SOARES- En la actual década, los mayores desafíos que tenemos al frente son, entre otros, el reconocimiento de la acción del Espíritu Santo en el proceso de secularización; la necesidad de reformular las estructuras eclesiásticas para atender el imperativo de la evangelización.
También el diálogo con los representantes del mundo científico y tecnológico frente a los desafíos que el avance de la ciencia y la tecnología nos plantearán; saber discernir Revelación de patrones socio-culturales en el mensaje de la Biblia.
ALC - ¿Cómo se ha producido el crecimiento de la IEAB, desde sus principios, en Porto Alegre, hasta hoy?
SOARES - Nuestra Iglesia ha crecido, desde sus inicios, a partir de un grupito innovador injertado en Porto Alegre a fines del siglo XIX y comienzos del siglo XX, hasta convertirse en una minoría actuante y que está esparcida por todo el territorio nacional hoy.
No es un crecimiento espectacular como el de las iglesias pentecostales, ya que nuestra propia característica es la formación, no somos una iglesia de masas. Este crecimiento es lento y menos acentuado en el Sur, pero más acentuado en el Nordeste. Podemos decir que ahora somos una iglesia reconocida entre las tradiciones históricas que actúan en el país.
ALC - Cómo iglesia minoritaria, ¿cuál es la contribución que la IEAB aporta a la sociedad brasileña?
SOARES - Nuestra contribución no es sólo en téminos de servicio en las comunidades donde actuamos, sino también a las propias iglesias hermanas, como mediadora para el establecimiento del diálogo entre las mismas.
ALC - La prensa destacó, recientemente, la elección de un obispo anglicano homosexual en Estados Unidos, ¿Esta temática también está presente en la iglesia brasileña?
SOARES - No. Aquí en Brasil, la Iglesia no hace de esas cuestiones de orientación sexual, tema de debates públicos. En la mayoría de las diócesis se respeta la conciencia moral de lo que cada uno es en su vida privada. Hay problemas más inmediatos por resolver, como la falta de creencia, la pobreza y la miseria.
ALC - La IEAB dio un paso valiente en la Comunión Anglicana al aceptar mujeres en el sacerdocio. ¿Cuándo se instaló la primera mujer sacerdote en la IEAB y qué evaluación hace la iglesia del ministerio femenino?
SOARES - La primera mujer sacerdote en la IEAB fue ordenada en la década de los 80. El ministerio femenino ha sido una bendición en la vida de la Iglesia. Las mujeres constituyen la mayoría en la Iglesia y tienen problemas específicos que sólo otra mujer puede entender.
ALC - ¿Cömo ve usted el desarrollo ecuménico en el plano regional, nacional e internacional?
SOARES - La trayectoria ecuménica en Brasil, en el aspecto regional aquí, en Sao Paulo, ha sido buena. Sin embargo, hay todavía mucho que hacer hasta que consigamos involucrar más a los laicos en el diálogo ecuménico. A nivel nacional e internacional, tenemos altibajos, según la región del país y del mundo en que estemos.
ALC - ¿Qué motiva el atolladero en que se encuentra el caminar ecuménico?
SOARES - Lo que motiva el caminar ecuménico es el anhelo de inclusividad en un mundo en que, a pesar de los avances en la comunicación, cada vez nos aislamos más unos de otros. Lo que lo obstruye es nuestra incapacidad creciente de aceptar lo que es diferente.
ALC - ¿Cómo evalúa el diálogo interreligioso? ¿Se produce en el medio anglicano?
SOARES - El diálogo interreligioso es una necesidad para aproximarnos a quienes sienten que nosotros, hombres, no somos absolutos, que precisamos de un Dios que podemos ver a través de los otros. He observado que esto se produce más en grupos ecuménicos que en el medio anglicano.
ALC - ¿Qué balance puede hacer de su ministerio, de su obispado, y de su gestión como primado?
SOARES - Hace unos días oí a un colega dudar sobre si tenemos algo nuevo que decir al mundo en que vivimos. Pienso que durante todo mi ministerio como sacerdote, obispo y primado, mi preocupación y realización fue hacer que las personas comprendieran y vivieran el hecho de que no somos depositarios de un simple acervo de doctrinas y prácticas morales del pasado y de un pasado que ya no tiene vida.
Sin embargo, somos educadores, y eso significa entender la tradición como algo que se continúa construyendo a través de nuestra creatividad para el futuro, para que el mundo crea. Esto lo he conseguido, al menos con algunos. Por eso valió la pena.
ALC - ¿Tiene usted algún proyecto especial para este período de retiro?
SOARES - Varios proyectos. Estoy jubilado, pero no estoy muerto. Voy a hacer cosas que antes me hubiese gustado hacer, pero que no podía por las barreras burocrático-institucionales. Voy a profundizar mi investigación, tanto de temas teológicos como seculares. En fin de cuentas, lo que es secular es obra del Espíritu Santo. Voy a participar en proyectos diferentes de evangelización, que muchos mirarán con desconfianza. El tiempo lo dirá.

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