Asambleas de Dios confirma adhesión al CONEP y rechaza división
LIMA, Perú, Junio 11, 2003
Rechazamos totalmente el comportamiento de un grupo de personas e instituciones que buscan obtener beneficios Taxi Heathrow Airport interesados aprovechando la actual coyuntura política de la reforma constitucional, dice un comunicado oficial de Las Asambleas de Dios del Perú difundido esta semana.
La denominación pentecostal precisa que su pronunciamiento obedece a "últimos acontecimientos derivados del Proyecto de Reforma Constitucional sobre igualdad religiosa". Asimismo a la difusión de comunicados emitidos por una institución denominada Unión de Iglesias Cristianas Evangélicas del Perú (UNICEP) que están desinformando y confundiendo al pueblo evangélico, especialmente a nuestra membresía".
El comunicado de la Junta Ejecutiva Nacional de las Asambleas de Dios es firmado por los pastores Eliseo De la Cruz Quispe, superintendente, Rodrigo Espinoza Celadita, vice-superintendente, Carlos Jara Depaz, secretario y Aníbal Valle Pascual, tesorero.
La Junta Ejecutiva Nacional de las Asambleas de Dios señala que ese grupo "toma como punto de partida un tema tan susceptible como es la libertad religiosa, en la cual pretenden una representatividad que no les pertenece ni tampoco respetan los estamentos y cuerpos organizados".
Precisa, no obstante, que la denominación "cuestiona la desafortunada gestión del Consejo Directivo del Concilio Nacional Evangélico del Perú (CONEP) al no mantener una postura firme sobre los derechos de igualdad religiosa".
Señala que una asamblea extraordinaria del CONEP, realizada el 10 de mayo último, "acordó rechazar el Art. 71 del Proyecto Modificatorio de la Constitución", por considerarlo discriminatorio por el hecho de que significa un reconocimiento expreso de trato preferente del Estado a la Iglesia Católica.
El Comité Interconfesional, en el que participan la Conferencia Episcopal y el CONEP, iglesias evangélicas y la Comunidad Judía, propuso en abril al Congreso un texto que en su primer párrafo dice "dentro de un régimen de independencia y autonomía, el Estado reconoce a la Iglesia Católica como elemento importante en la formación histórica, cultural y moral del Perú y le presta su colaboración".
Luego agrega que "El Estado reconoce y respeta a todas las confesiones religiosas y establece acuerdos de colaboración con ellas a través de sus órganos representativos, con criterios de equidad". Este texto fue aprobado por los parlamentarios y figura en el proyecto de reforma de la Constitución de 1993.
La aceptación del CONEP de esta modificación cuando existía, al parecer, un ambiente favorable en el Congreso para anular todo trato discriminatorio, fue lo que motivó la creación de UNICEP por un grupo de iglesias y organismos evangélicos.
Sin embargo, dice el comunicado, seguimos respaldando la vigencia, institucionalidad y trayectoria del CONEP. Este "constituye un instrumento puesto por Dios en la sociedad peruana para propiciar la unidad de la iglesia evangélica, tal como fue el propósito original nacido en el corazón de los que auspiciaron esta institución, incluida Las Asambleas de Dios del Perú".
El documento dice que no niegan el derecho de toda persona o grupo, a constituirse en cuerpos orgánicos dentro de la comunidad eclesiástica. Pero, agrega, "consideramos que estos esfuerzos deben estar orientados a fortalecer la unidad del cuerpo de Cristo y debe también estar sustentados en principios bíblicos complementados por la ética, el respeto y solidaridad que caracteriza a toda buena institución y a su liderazgo".
El comunicado advierte que representantes del nuevo grupo, "sin reparo alguno y sin respeto de las instituciones, vienen reiteradamente desinformando y confundiendo a la comunidad evangélica del país señalando que el CONEP ha desaparecido y que la UNICEP se ha constituido como los nuevos representantes del sector evangélico en el país".
Señala que "esta conducta infraterna e irresponsable desnaturaliza la ética ministerial de quienes lideran y auspician este nuevo organismo".
Concluye exhortando a la membresía a no dejarse sorprender por informaciones tendenciosas y rechazar de plano toda motivación de división dentro del pueblo evangélico.

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