![Konrad Raiser, secretario general del CMI [Foto: Peter Williams (CMI)]](/picture/Raiser_Konrad-2003.1_1b3cfe.jpg)
Protesta de iglesias contra la guerra en Irak cumplió su papel moral dijo líder del CMI
GINEBRA, Suiza, Junio 4, 2003
Cuando terminaron las acciones militares en Irak quienes se habían opuesto a la guerra tuvieron Taxi Heathrow Airport que enfrentarse al hecho de que los medios informativos y los militares victoriosos consideraron que la invasión militar de Estados Unidos y Gran Bretaña había sido un "éxito".
El secretario general del Consejo Mundial de Iglesias (CMI), Konrad Raiser, respondió en una entrevista a las "preguntas críticas" que se plantean a organizaciones como el CMI, que se destacaron en el movimiento por la paz.
Abordó también la cuestión de las propuestas estadounidenses, denominadas "hoja de ruta", para lograr una solución permanente del conflicto israelí-palestino.
Se preguntó a Raiser si estaba equivocado cuando declaró que la guerra de Irak era "inmoral, ilegal y desaconsejable".
El secretario general del CMI respondió: "Actualmente hay pocas razones para creer que el pueblo iraquí se alegra por la forma en que ha sido "liberado". Es un hecho que la guerra fue breve y "exitosa", al menos en lo que respecta al fin del régimen de Saddam Hussein.
"No obstante, yo mantendría el anterior juicio crítico. El éxito militar no confiere legitimidad moral. Según los criterios de la ética clásica de la guerra y de la paz, esta guerra tendría que calificarse de inmoral. Fue un golpe preventivo, y en modo alguno un "último recurso".
"Nadie, ni siquiera la administración de los Estados Unidos, niega que la guerra violó las normas vigentes de derecho internacional, empezando por la Carta de las Naciones Unidas e incluyendo los Convenios de Ginebra, por lo que tiene que ser calificada de "ilegal".
"Queda la cuestión de la oportunidad política de utilizar la fuerza militar contra Irak. La principal razón que se dio fue la acusación de que Irak poseía armas de destrucción masiva y estaba dispuesto a utilizarlas, constituyendo así una amenaza inminente para la paz mundial y para la seguridad de Estados Unidos. Hasta ahora, no se ha encontrado ningún arma de ese tipo, y aun cuando existieran, no fueron utilizadas.
"Por consiguiente, la supuesta amenaza para la seguridad de los ciudadanos estadounidenses no existió. Así es que el principal "éxito" de esta guerra ha sido invalidar su pretendida justificación oficial. Sigo convencido de que, a la larga, se verá claro que la guerra no ha resuelto ninguno de los problemas políticos mencionados como objetivos, y ha creado una situación caótica para la que no se ve ninguna solución".
También se le preguntó si el CMI y otras organizaciones exageraron al prever una "catástrofe humanitaria", con gran número de víctimas civiles y miles de refugiados.
Raiser respondió: "Por supuesto nos alegramos de que, según los datos disponibles hasta ahora, la destrucción causada por la guerra fue más limitada que lo que se preveía. Pero también nos damos cuenta de que las fuerzas de la coalición y los medios informativos han maniobrado para proyectar la imagen de una guerra 'saneada', en la que las víctimas civiles sean casi invisibles".
"En cualquier caso, dado el valor absoluto de toda vida humana a ojos de Dios, creemos que cualquier guerra es una tragedia humana que no puede ser objeto de medida cuantitativa.
"Además, una de las consecuencias de las guerras con alta tecnología es que los efectos destructivos y las muertes, tanto entre la población civil como entre los militares, se ponen de manifiesto sólo con el tiempo. ¿Cuántos civiles inocentes morirán todavía por culpa de bombas de racimo que no han explotado y de minas antipersonas olvidadas, o por los efectos de municiones enriquecidas con uranio?
"Las miles de innumerables armas pequeñas distribuidas entre la población durante la guerra seguirán haciendo su trabajo letal. ¿Cuántos niños morirán a causa de la destrucción de los sistemas de conducción de agua? Aunque la reconstrucción material empiece pronto, la recuperación sicológica y social tardará más, y ello sin hablar de la pérdida del extraordinario patrimonio cultural de Irak.
"Es patente y ha sido reconocido incluso por los recientes cambios en la estructura de mando de los Estados Unidos que la administración militar no estaba preparada y ha sido incapaz de resolver los problemas humanitarios derivados de la guerra.
"La exclusión deliberada, hasta ahora, de organizaciones humanitarias profesionales, entre ellas el Comité Internacional de la Cruz Roja, de los trabajos sobre el terreno para remediar la situación humanitaria caótica es inaceptable desde cualquier punto de vista, máxime cuando se mantiene que esta guerra se hizo para 'liberar al pueblo iraquí'.
Igualmente se le planteó que, vista la inefectividad de las Naciones Unidas, qué alternativas reales existen para hacer frente a los dictadoresy a las violaciones graves de los derechos humanos como las que han tenido lugar en Irak durante decenios.
En respuesta Raiser señaló que "ninguna de las recientes intervenciones militares contra regímenes dictatoriales y en situaciones de violaciones masivas de los derechos humanos ha traído soluciones efectivas. Hay una eficiencia aparente a primera vista, pero la intervención militar nunca va a las causas profundas y deja sin resolver la mayoría de los problemas.
"La guerra en Irak no produjo un cambio de régimen sino una demolición del régimen, sin un cambio constructivo y sostenible. Las Naciones Unidas podrían ser mucho más efectivas si gobiernos como el de Estados Unidos les permitieran utilizar los instrumentos políticos disponibles y les prestaran su apoyo para ello.
"Además, la pretensión de los Estados Unidos de defender los derechos humanos es invalidada por la selectividad de la intervención, ya que, en otros casos, se están apoyando o incluso constituyendo regímenes dictatoriales. Recuérdese el apoyo que tanto Saddam Hussein como Osama Bin Laden recibieron anteriormente del gobierno de los Estados Unidos.
En vista de sus críticas al gobierno de Estados Unidos, se le preguntó ¿Tiene el CMI una posición antianortemericana, como piensan algunos?
Raiser dijo: "El CMI no está a favor ni en contra de ningún gobierno. El Consejo siempre ha sido consecuente al abogar por la justicia, el respeto de los derechos humanos, la observancia de las leyes y las respuestas pacíficas a los conflictos. Las iglesias tienen una responsabilidad moral y deben tener la posibilidad de pronunciarse contra lo que creemos que es contrario a las enseñanzas de Cristo.
"En cualquier caso, las posiciones del CMI han coincidido con las de nuestras iglesias miembros en Estados Unidos, que han criticado con firmeza la posición de su gobierno frente a Irak, lo mismo que las iglesias de Gran Bretaña.
"El Comité Ejecutivo del CMI alabó la valiente actitud de ambos grupos de iglesias. Han hecho frente -como nosotros- a la clase de críticas que suele suscitar una actitud profética frente a los poderosos.
El entrevistador señaló que inmediatamente después del final de la guerra, alguien preguntó si Raiser tendría el valor de ir a Bagdad para explicar la posición del CMI al pueblo que sufría oprimido por Hussein antes de la guerra.
El dirigente del CMI precisó:"Si hubiera una invitación de las iglesias cristianas -o incluso de la comunidad musulmana- de Irak para ir y explicar la posición adoptada por el CMI, estaría dispuesto a ir".
"Los puntos de vista del CMI se comunicaron a las iglesias de Oriente Medio y a las de Irak durante la crisis, en inglés y en árabe. No se han adoptado éstos al margen de tales iglesias, al contrario, se formularon en cooperación y consulta con el Consejo de Iglesias de Oriente Medio. Hasta ahora, todos los ecos recibidos de Irak y de la región en general indican que la posición del CMI se ha comprendido bien y se ha apreciado.
Se indicó que declaraciones del CMI advertían que la guerra produciría una mayor desestabilización de la región de Oriente Medio. Pero ahora hay una "hoja de ruta" hacia la paz entre israelíes y palestinos, y muchos piensan que la actuación enérgica en Irak puede funcionar como disuasoria de dictadores y terroristas. ¿Qué opina usted? se le preguntó.
"La "Hoja de Ruta" es muy imprecisa y dista de ser ideal. Hay en ella muchos elementos vagos y preocupantes. No obstante, abre una ventana de oportunidad, aunque muy pequeña, para una solución de dos estados. Es muy importante que afirme claramente que la solución del conflicto se basaría en las resoluciones 242 y 338 de las Naciones Unidas", señaló.
"La aplicación de estas resoluciones significaría el final de la "ocupación que empezó en 1967" y llevaría a la aparición de un "estado palestino independiente, democrático y viable que conviviera en paz y seguridad con Israel y con sus demás vecinos..."
"Además la "hoja de ruta" menciona la iniciativa de Arabia Saudita suscrita por la Cumbre de Beirut de la Liga Árabe que ha instado a la "aceptación de Israel como vecino por los estados árabes".
El "proceso de paz de Oslo", dice que palestinos e israelíes tendrán que negociar las cuestiones permanentes de estatus como fronteras, Jerusalén, asentamientos, refugiados, etc., pero la "hoja de ruta" casi no hace mención de estas cuestiones. Está todavía por verse que conduzca a ambos bandos a pasar de un proceso de destrucción mutua a una senda de beneficio mutuo.
"Hasta ahora, lo cierto es que la guerra en Irak no ha hecho más estable la región, sino que ha introducido nuevos factores de incertidumbre. Aunque la posición de las iglesias cristianas podría en cierta medida haberla limitado, subsiste la percepción entre muchas poblaciones musulmanas de que la guerra es parte de una estrategia a largo plazo para reordenar el Oriente Medio según los intereses occidentales.
"Se asume la tesis del "choque de civilizaciones" como semillero ideológico de la guerra. Si persiste esta actitud, mayor es el peligro para la estabilidad en la región.
El gigantesco movimiento contra la guerra, del que las iglesias fueron parte principal, no pudo impedirla. Hay quien ve en este hecho un indicio de que las iglesias institucionales son ineficaces e irrelevantes en la sociedad de hoy. El entrevistador preguntó ¿Cuál es su parecer?
Raiser respondió: "Si las iglesias en su participación en el movimiento contra la guerra hubieran aceptado los mismos criterios de valoración que los gobiernos, su intervención tendría que considerarse ineficaz, porque no sirvió para cambiar la determinación del Gobierno de los Estados Unidos de ir a la guerra.
"Pero la protesta y la resistencia de las iglesias no apuntaban al objetivo inmediato de impedir esta guerra particular, sino a impugnar la aceptación de la guerra como instrumento normal de la política de poder.
"A las iglesias no les interesaba -ni les interesa- en primer lugar la efectividad pragmática, sino que les movían motivaciones de fe y testimonio como base de convicciones éticas fundamentales, aunque a primera vista pueda parecer que su lucha se ha perdido. Sin embargo, la unanimidad de la protesta de las iglesias ha reforzado su voz y realzado su papel moral en la sociedad. Esto es más importante que su poder institucional.
Otra pregunta crítica fue: El CMI y las iglesias de todo el mundo participaron en oraciones por la paz, que al parecer no recibieron respuesta. ¿Cree usted en el poder de la oración?
"La oración es ante todo el acto de volverse a Dios y dejar que Dios tome posesión de nuestros corazones y nuestras mentes. Sabemos que los pensamientos de Dios no son necesariamente como los nuestros y que Dios puede responder a nuestras oraciones de maneras inesperadas", respondió.
"Una dimensión muy importante de la oración es la intercesión, el recordarse unos a otros ante Dios reforzando así el sentimiento de fraternidad espiritual, especialmente con quienes están expuestos a la guerra y la violencia y son sus víctimas. En el movimiento ecuménico abundan los testimonios del poder de la intercesión mutua.

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