
La vida de los santos
Oneide Bobsin, SAN LEOPOLDO, Brasil, Junio 1, 2003
Acompañado de policías, el funcionario de Justicia no titubea en exigir que el tractorista derrumbe Taxi Heathrow Airport la casa. Entonces, bajo las miradas de curiosos y de la policía, Hamilton da la partida y acelera, pero no coloca en movimiento el trator.
Mientras tanto, la dueña de casa y los niños lloran desesperadamente. Es clima es de aprehensión. El funcionario de Justicia refuerza la orden con una mirada, al final él sólo cumplía la ley.
Hamilton acelera el tractor moviéndolo en dirección de la casa, mas nuevamente las lágrimas de desesperación de la madre y de los hijos hace que él coloque el pie en el freno. La tensión aumenta. los policías entran en escena. Amenazan a Hamilton con la prisión por desacato a la autoridad.
Bajo la amenaza de prisión, Hamilton dos Santos intenta una vez más, pero sus manos insisten en obedecer a su corazón. Entonces, baja del tractor casi desmayado y es llevado a una posta médica por aquellos que debían llevarlo a la comisaría. Su presión sanguínea está elevada. Queda en reposo, como en reposo está el tractor y el corazón de aquella madre y sus hijos.
Por algunos días el hecho no fue noticia nacional. Los medios de comunicación momentáneamente cancelaron de sus pantallas la desobediencia de Hamilton de Todos los Santos, como fue "rebautizado" el tractorista que desacató una orden del Poder Judicial.
Cuando nadie más se acordaba de Hamilton, lacónicamente un canal de televisión trajo la noticia de que la decisión judicial fue archiivada. La madre y sus continuarían viviendo en su casa.
Hamilton de Todos los Santos repitió con su gesto la desobediencia del rey David y de sus compañeros. Cuando estaban con hambre, entraron en el espacio sagrado del templo y comieron el pan que sólo a los sacerdotes era permitido hacerlo.
El tractorista negro y pobre del Nordeste actualizó el gesto de Jesús y de sus discípulos, cuando ellos cogieron espigas para matar el hambre el día sábado; la ley prohibía el trabajo que resolviera el problema del hambre el día sábado. Y el Maestro justifica diciendo que la Ley fue hecha para el ser humano, y no el ser humano para la Ley.
Siendo la vida, pues, anterior a las leyes civiles y religiosas, comandantes y soldados podrían repetir los gestos de Hamilton, no acelerando los tanques de guerras, los portaaviones y los aviones de combate.
Se cumpliría así la profecía de Isaías (Isaías 2). Toda la bota que pisa ruidosamente el suelo y toda vestidura revuelta en sangre serán devoradas por las llamas. Y las ametralladoras serán transformadas en rejas de arado impulsadas por tractores que revuelven la tierra, a fin de que la semilla de la vida germine y reduzca cero el hambre en el mundo.
----------------
Oneide Bobsin, Pastor de la Iglesia Evangélica de Confesión Luterana en el Brasil y profesor de Ciencias de las Religiones de la Escuela Superior de Teología de São Leopoldo/RS/Brasil.

Portada
Inicio
Responda a este artículo