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Viernes 25 de Julio, 2003

Pablo Moreno, rector del Seminario Teológico Bautista de Cali
Pablo Moreno, rector del Seminario Teológico Bautista de Cali

Consecuencias para el cristianismo de la guerra de Irak señala teólogo

CALI, Colombia, Mayo 20, 2003

En unas reflexiones sobre la reciente guerra en Irak, el teólogo Pablo Moreno, rector del Taxi Heathrow Airport Seminario Bautista Internacional de Cali, anota que el papel de lo religioso en el conflicto no es tangencial y que sus consecuencias son importantes para el cristianismo.

En Irak, anota Moreno, hay una diversidad religiosa islámica importante, pero aún más, hay cristianos quienes seguramente han luchado por décadas para demostrar su fe y su amor en la cotidianidad, a pesar de la relación que se establece entre cristianismo y cultura occidental.

Es posible que los hechos recientes corroboren las sospechas que han acompañado la evangelización entre los musulmanes. Ese será un problema para la misión de la iglesia en el futuro cercano; las resistencias podrán aumentar y la credibilidad disminuir, señala.

Otro problema, más de conciencia que de la práctica evangelizadora en sí, es el que puede haber resultado entre los cristianos que estamos lejos del Golfo Pérsico, dice.

¿Era necesaria y justa esa guerra? Quizá nuestra respuesta haya afectado poco las decisiones que tomaron los aliados para decir que sí a la guerra, pero en relación con nuestro testimonio y conciencia los efectos han sido distintos, subraya Moreno.

Muchas iglesias se opusieron abiertamente a la guerra, otras decidieron apoyar a sus gobiernos. Aparte de tomar una postura frente a la guerra, era también necesario reflexionarla, indica.

Poca reflexión se ha hecho sobre la ética que respaldaba a una u otra opinión. Entre quienes estuvimos en contra de la guerra hubo apelación a la defensa de la Vida, pero entre quienes la apoyaron se escuchó hablar sobre la necesidad de la guerra justa para erradicar un mal peor, con el propósito de defender el bien común, explica.

Es necesaria una recuperación del valor supremo que tiene la Vida, pero ésta debe hacerse desde el compromiso con el Dios de la Vida y no desde nuestras éticas particulares, construidas desde lo que somos por encima de lo que debemos ser, destaca.

No es fácil la tarea porque estamos ante el "crepúsculo del deber", lo que para algunos es un estado deseable. La norma que prevalece hoy es: "si funciona es bueno"; por lo tanto, lo que da resultado hoy se vuelve regla para mañana, aplicable universalmente como panacea para todos los problemas, reflexiona.

De guerra en guerra, enfatiza Moreno, las naciones ni aprenden ni olvidan, los gobernantes menos. Hace poco más de diez años similares gobernantes se enfrentaron en la Guerra del Golfo, con resultados catastróficos para unos y victorias pírricas para otros.

La historia les dio una nueva oportunidad para reorientar sus caminos, pero la insaciable ambición de unos y la obstinación de otros no hizo más que conducirlos a una nueva guerra con resultados predecibles, señala.

Y no sólo predecibles en cuanto a ganadores y perdedores, sino en cuanto a la magnitud de la catástrofe humana, cultural y ecológica, indica.

Ahora se hace evidente lo que todos sospechaban, pues salió a flote el primado de lo económico sobre lo político y la supremacía de la fuerza sobre la razón, afirma el rector del Seminario Bautista Internacional.