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Lunes 12 de Noviembre, 2007

Tv 1,2,3

Manuel López, MADRID, España

1. Feos

“Prefiero ser fea antes que cursi”, declaraba a la prensa recientemente Ana María Taxi Heathrow Airport Orozco, más conocida como la actriz que se hizo archifamosa por su papel protagonista en la arrolladora serie televisiva cololmbiana “Betty la fea”.

Nada hay perfecto. El mejor papel que en un momento dado pueda conseguir una actriz o un actor –o le venga “llovido del cielo”– significa dinero, fama, boato, adulación, romances fáciles… pero el precio que han de pagar es el del estigma: el actor o la actriz ya nunca van a poder sacudirse de encima el personaje que les hizo famosos.

Tampoco es “perfecta” la frustración que los personajes “exitosos” de telenovela acaban generando en millones de personas, jovencitas hispanoamericanas en este caso, cuando se “caen de la burra” y se dan de bruces con la dura realidad de la vida, que no guarda relación alguna con el engañoso artificio telenovelesco de esos mundos fantásticos, multicolores… ¡inexistentes!

Betty acaba cayendo en la trampa. Triunfa por su inteligencia… a la vez que deja de ser fea. Estamos de acuerdo con la actriz: una Betty cursi es algo espantoso. La cursilería –también, ay, la “evangelical”, que tanto abunda–, ni en pintura. Mejor seguimos siendo feos.

2. tv–o

”Nuestra misión es mantener alejados a los pobres de su triste realidad”. La (tristemente célebre) frase es del viejo Azcárraga, creador del imperio Televisa, una factoría de “tv-o” cuyas telenovelas –“culebrones”– [siempre según el mismo guión de “disco rayado”: “los-ricos-también-lloran”, “los-pobres-(si acatan el sistema)-pueden-ser-felices”] son seguidos por el 75 por 100 de los telespectadores mexicanos y exporta la serie actualmente en cartel, “Salomé”, a 50 países, con cuotas  de pantalla del 20 por 100 en el mundo hispano o del hemisferio sur y de nada menos que un 6 por 00 en un país del frío, Alemania.

tv-o. Nada que ver con el inocente “TBO”, el tebeo –ahora lo llaman “cómic”– que divertía, formaba y agudizaba el ingenio de la gente. La televisión, un medio fantástico cuando está en manos honestas, es el más perverso cuando se utiliza como suministrador universal de “opio para el pueblo”. Lo dicho: tv-o. La televisión, usada como el más eficaz medio planetario de desactivar a las masas, alejando a la gente corriente de la triste realidad por la vía del engaño sistemático.

La tv-o no tiene cabida en el Reino de Dios. La Biblia es contundente: “No os conforméis a este siglo…” (Romanos 12:2).

y 3. Sin tv

La sola mención de la idea hace mudar la color a los hasta ahí imperturbables fontaneros del poderoso entorno de la multimillonaria industria de la telepredicación. Atención, comisarios de emergencia del plató de efectos especiales, marchando urgente media docena de “milagrerías” a la carta, pues peligran “sacrosantos” intereses... económicos –¿cuáles otros, si no?– de la empresa.

“Un día sin tv”. ¡Aleluya! Bajo el eslogan crudo –el comentario jubiloso añadido es de un servidor–, un grupo de ciudadanos críticos y honestos de Estados Unidos pusieron en marcha una campaña consistente en persuadir a la ciudadanía de apagar el televisor durante un día señalado.

No tuvieron allá mucho “apoyo” de los omni-influyentes despachos eclesiásticos donde, como es bien sabido, la palabra crítica siempre es vista en su acepción negativa y el término honestidad sólo conoce una acepción, la interesada en cada caso. Pero misión de la fe es derribar murallas.

La primera convocatoria ¡funcionó! Poco después, los convocantes animaron a vivir una semana liberados de la adición de estar pegados a la “caja tonta”. Y la cosa volvió a funcionar. ¡Sí, es posible vivir liberados del zapeo, a salvo de la telebasura!...

¿Y si trasladáramos esta propuesta a nuestro mundo hispano?

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Manuel López, periodista evangélico español, colaborador de IC+Protestante, agencia de noticias de Epaña

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* “Opium für´s Volk” (“Opio para el pueblo”). Reportaje sobre los “culebrones” (telenovelas) de la “fábrica de tv” mexicana Televisa. “Der Spiegel”, 17/2003, 19 de abril.