Lula dialoga con obispos católicos
SAO PAULO, Brasil, Mayo 2, 2003
En el diálogo que sostuvo con los obispos católicos, ayer, en el Día del Trabajador, Taxi Heathrow Airport el presidente de la República, Luiz Inácio Lula da Silva, habló sobre el Programa Hambre Cero, la pesada herencia que recibió su gobierno, así como sobre el desempleo y la desesperanza.
El presidente de la CNBB, dom Jayme Chemello, dijo que "un presidente católico tiene la autoridad de un pastor". Lula fue a Itaicí acompañado de cinco ministros, dos diputados, dos alcaldes, un senador y de dos asesores especiales, el dominico Frei Betto y el empresario Odeb Graew.
Esta fue la primera vez que un presidente de la República en ejercicio, asiste a una Asamblea de la CNBB. El encuentro anual de los obispos brasileños se inauguró el miércoles 30 de abril y se prolongará hasta el 9 de mayo.
En cuanto al problema del hambre, Lula dijo que éste no se reduce al Brasil, donde el problema es crónico. Propuso que cada país dé por lo menos uno por ciento de lo que gasta en armamento para combatir ese problema social.
El desempleo, afirmó, agudiza los problemas de la familia. "Hay millares de jóvenes que no creen en nada al tiempo que las desavenencias dentro de las familias se multiplican. Es la destrucción de la célula de la sociedad", agregó.
La tarea de rescatar los valores fundamentales es inmensa; es más grande todas las otras reformas, agregó. No es un trabajo del gobierno, es de toda la sociedad", manifestó el presidente, según el portal virtual Entre Redes, de la diócesis de Río Preto.
En la reunión con los obispos Lula afirmó que se levanta cada mañana más optimista con el Brasil y que "no tiene nada que le quite el sueño".
Al referirse a la política exterior, el presidente brasileño defendió la unión de los países pobres, porque "solos no podemos enfrentarnos a los países ricos". El gobierno, reveló, quiere reforzar sus relaciones con África, América Latina, India y China, sin perder de vista las relaciones con Europa y los Estados Unidos.
Afirmó que Brasil, valora la relaciones con los países vecinos. "Por primera vez estamos construyendo una verdadera integración en Sudamérica", destacó.
Lula dijo a los prelados brasileños reunidos en la 41a. Assamblea General de la Conferencia Nacional de Obispos del Brasil (CNBB), que la Iglesia, en cuanto institución, nunca apoyó el Partido de los Trabajadores (PT) o a cualquier otro partido.
"La verdad es que ustedes tuvieron la iniciativa de crear las pastorales sociales y nos dieron de regalo la más bella organización social del país. El PT nació así". El PT no quiere, enfatizó a los pastores católicos, que la CNBB sea "una correa de transmisión de mi gobierno", ni que el gobierno sea "una correa de transmisión de la Iglesia".
Lo importante, resaltó, es que se emprendan esfuerzos conjuntos "para la implementación de políticas públicas en beneficio de la población brasileña". Lula destacó que su gobierno está ávido por el debate. "El país tiene que ser pensado nacional, regional y sectorialmente", explicó.
Al comenzar su alocución en la asamblea de la CNBB, Lula recordó que él era un migrante nordestino, hijo de padres pobres, y que tuvo suerte, pues siguió un curso de tornero mecánico, que le dio algunos privilegios. Lula fue el primero entre los 26 hermanos en tener una televisión, refrigeradora y casa.
No le gustaba la política, confesó, hasta que fue llevado por uno de sus hermanos al sindicato. En 1977, él estaba comprometido en la lucha por la reposición salarial. "Allí comenzó mi vinculación muy fuerte con la iglesia", evocó.
El próximo lunes, 5 de mayo, la asamblea de la CNBB realiza una celebración ecuménica, en la cual el pastor-presidente de la Iglesia Evangélica de Confesión Luterana en el Brasil (IECLB), Walter Altmann, será el predicador.

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