Voluntarios de Acción Conjunta de Iglesias empiezan su labor en Irak
Irak, Mayo 1, 2003
Los voluntarios de Acción Conjunta de las Iglesias llegaron a Bagdad y Basora, para iniciar su labor de asistencia humanitaria al pueblo de Irak y comprobaron que la necesidad más apremiante es el abastecimiento de agua potable.
Hannu Pesonen, un periodista finlandés, miembro de la organización humanitaria de las iglesias de Finlandia, que junto con su similar de Noruega, participan en la operación, relató que incluso en los canales de riego que hay en los más pobres suburbios de Basora el agua llega turbia.
En esta ciudad de dos millones de habitantes, en el sur de Irak, las personas tienen que usar esa agua para beber cuando por cualquier razón los camiones cisterna no llegan al lugar.
La situación es peor que antes de la guerra, dijo Tor Valla, un ingeniero hidráulico miembro del organismo humanitario de la Iglesia de Noruega, que a principios de abril, cuando aún se libraban los combates, llegó a Basora con los equipos de UNICEF que empezaron a distribuir agua.
El agua potable era proporcionada por instalaciones locales, que han sido destruidas por las operaciones bélicas o han dejado de funcionar por falta de mantenimiento. Ahora la gente depende de los camiones cisterna que llegan cada día a esos suburbios. La gente se aglomera ante esos camiones y recibe agua en jarros, latas, ollas o cualquier otra vasija.
Unos 40 camiones se abastecen de agua potable en Kuwait y la distribuyen no sólo en Basora sino en otras localidades como Umm Qasr, Zubeir y Safwan.
Sin embargo subsisten peligros por la actividad de bandas armadas que asaltan en los caminos. Por esta razón algunos días los vehículos no pueden circular.
Ingenieros noruegos han entregado equipos para purificar agua y están reparando las instalaciones de agua de la zona. En muchos hospitales han instalado reservorios de agua, para asegurar que no falte agua limpia para atender a los pacientes.
Tor Valla advirtió que está por empezar el verano en Irak, cuando la temperatura llega a 35 grados centígrados. El agua potable se necesita desesperadamente para evitar epidemias. En el sur de Irak, donde la población es mayoritariamente chiita, el régimen de Saddam descuidó la atención. La mortalidad infantil es muy alta, la desnutrición afecta a muchos niños y la resistencia de la población a las enfermedades es baja.
"Necesitaremos mucha ayuda en los próximos meses. Un gran problema es que la gente rompió las tuberías de agua para conseguir el líquido para beber y en muchos lugares el agua se mezcla con los desagües", declaró el capitán del ejército británico Mark Walters, que de acuerdo a las leyes internacionales humanitarias es la autoridad responsable de lo que sucede en esta parte de Irak.

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