![Israel Batista, secretario general del CLAI [Foto: FOS]](/picture/foto104.jpg)
Iglesias evangélicas plantean no pago de la deuda externa
BUENOS AIRES, Argentina, Abril 29, 2003
Representantes de iglesias evangélicas latinoamericanas, reunidos en esta capital, están considerando un documento que llama Taxi Heathrow Airport a los gobiernos del continente a no pagar la deuda externa, a los acreedores a condonarla y propone reformar a las instituciones financieras internacionales.
Convocada por el Consejo Latinoamericano de Iglesias (CLAI), y coauspiciada por el Consejo Mundial de Iglesias (CMI), la Alianza Reformada Mundial (ARM) y la Conferencia de Iglesias Europeas (CEC), la consulta "Globalizar la Vida Plena" deliberará en la capital argentina hasta el 1 de mayo.
Participan más de 100 representantes provenientes en su mayoría de países de América Latina y el Caribe, pero también de Europa, América del Norte, Asia, Africa y Oceanía.
Titulado "Buscando salidas... caminando hacia adelante. Las iglesias evangélicas dicen ¡Basta!", el documento fue presentado a discusión ayer, durante el primer día de la consulta.
Al presentar el documento, Israel Batista, secretario general del CLAI dijo: "nuestros paises dependen, dentro de una globalización que excluye,de una economía informal ligada a, tráfico de drogas, de armas y de seres humanos. Nuestros países son exportadores de capital por la deuda externa y de recursos humanos por las migraciones masivas".
Como iglesias evangélicas, añadió, queremos hablar a partir de la práctica pastoral y del acompañamiento a los necesitados de ayuda que tocan a nuestras puertas. No pretendemos ser economistas o tener soluciones a los males que nos aquejan. No es la economía lo que nos preocupa, sino el sistema económico que degrada al ser humano.
Como iglesia evangélica, con espíritu constructivo y no destructivo, queremos contribuir a soluciones eficaces para los males de nuestras sociedades. Queremos persistir en hablar de una nueva visión económica que coloque a la vida del ser humano como centro de su accionar, agregó.
Lo que llamamos globalización, dijo, es el momento actual del capitalismo, es decir de un régimen económico basado en la dominación de ciertos grupos sociales, ejercido a través de instituciones políticas e instrumentos culturales.
Ante el carácter perverso de la globalización neoliberal, que en América Latina ha provocado el aumento de la pobreza y de la exclusión, el empeoramiento de las condiciones de vida y el decrecimiento de la producción, las iglesias evangélicas dicen: Basta.
Ante esta situación, el documento llama a los gobiernos del continente a que "unidos tengan el coraje y la voluntad política de no pagar" esa deuda, que es "inmoral e impagable". Y exhorta a los países y entidades acreedoras de la región que tomen una decisión "que saben que no pueden postergar si no quieren ser también arrastrados al caos: la condonación de la deuda externa".
Además pide los gobiernos latinoamericanos acordar la "desobediencia económica" de "los dictámenes de los organismos financieros internacionales". Porque, según afirma el documento, "fuera del sistema hay salvación".
"Sin la deuda y sin el Fondo Monetario Internacional, América Latina y el Tercer Mundo podrían haber realizado la acumulación de capital necesaria para plantearse un crecimiento a la escala demandada por las necesidades de sus pueblos", afirma el documento.
Tras señalar que en la región las iglesias evangélicas están pasando de ser "una minoría intrascendente a constituirse en una minoría propositiva, facilitadora y motivadora de cambios", el documento destaca la necesidad de reformar las instituciones financieras internacionales.
Mencionan entre éstas al Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y la Organización Mundial del Comercio. Éstas deben articular "lo económico con lo ético y lo social", incluyendo "el respeto y promoción de los derechos humanos".
Enfatiza la conveniencia de crear instituciones públicas internacionales que regulen los mercados de capitales y que fortalezcan el derecho internacional. Y también se propone una integración económica "con rostro latinoamericano", cuyos rasgos no coinciden con los dibujados por el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), propuesta por Estados Unidos.
El documento contiene también un capítulo teológico, donde se exploran una serie de paradigmas bíblicos, articulados en torno al hilo conductor de la gracia de Dios. Estos paradigmas son los que dan sustento a la esperanza de que "un mundo distinto es posible".
Este documento, dijo Batista, es una invitación al realismo y al rompimiento de estereotipos, pero al mismo tiempo es un llamado a romper el fatalismo que nos condena a no buscar soluciones a nuestros problemas. Ser realistas, afirmó, es creer en milagros.
No apostamos por soluciones únicas, ni por respuestas simplistas. Reconocemos la necesidad de soluciones plurales, de acuerdo a cada país. Pero creemos importante acuerdos mínimos que nos permitan sentar bases distintas para un mundo diferente, advirtió el Secretario General del CLAI.
En la primera ronda de la discusión, los participantes coincidieron en calificar el documento como "actual, concreto, propositivo, profético" y de ser un buen reflejo de "lo que pasa en esta parte del mundo, en el sur".
Además propusieron incluir en él temas como las élites políticas, el fenómeno de la corrupción, la violencia social y militar, las migraciones y la destrucción de la naturaleza. También se recomendó incorporar una perspectiva de género y referencias a otras regiones del mundo.
En su redacción final, luego de la consulta, el documento será una herramienta fundamental en la labor de cabildeo y abogacía que el CLAI se propone desarrollar ante los gobiernos de Estados Unidos y Canadá, y con las instituciones financieras internacionales.

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