![Obispo Julio César Holguín, presidente del CLAI [Foto: CLAI]](/picture/Holguin_Julio_Cesar_74d0bb.jpg)
CLAI expresa preocupación por represión de opositores en Cuba
QUITO, Ecuador, Abril 23, 2003
En una carta abierta al gobierno de Cuba, la Junta Directiva del Consejo Latinoamericano de Taxi Heathrow Airport Iglesias (CLAI) expresó su preocupación por el uso de la fuerza y la represión contra opositores políticos al régimen de Fidel Castro.
El documento, difundido ayer martes, señala que el CLAI "se siente legítimamente satisfecho de haber levantado la bandera de los derechos humanos en numerosas instancias en que esos derechos han sido conculcados, dentro y fuera de América Latina".
"Esa postura es coherente con valores que consideramos esenciales en el mensaje bíblico: dignidad, solidaridad, misericordia; y con nuestra convicción de que los seres humanos son hechos a imagen y semejanza de Dios", puntualiza.
"Nos inquieta profundamente que en los últimos tiempos, gobiernos y grupos de poder estén recurriendo a la fuerza hegemónica y unilateral para imponer su voluntad, quebrantando las normas del derecho internacional", señala.
"La guerra contra Irak, las políticas de ajuste económico impuestas a nuestros pueblos, la represión contra opositores políticos, los actos de terrorismo, son ejemplos de una violencia creciente que se impone en las relaciones entre los grupos humanos y entre los países", precisa.
"El uso de la fuerza no es señal de fortaleza, sino de debilidad: el recurso a la fuerza muchas veces expresa la incapacidad para el diálogo y la falta de razón", dice el documento.
"Nos preocupa el uso de la fuerza y la represión utilizadas, en las últimas semanas, por el Gobierno de Cuba contra opositores políticos, a quienes se impuso sentencias sumamente altas; y el fusilamiento, luego de un proceso judicial también sumario, de tres personas que secuestraron un navío", señala el organismo ecuménico latinoamericano.
"Sabemos, continúa el CLAI, que el pueblo de Cuba ha sido víctima, en múltiples instancias, de actos terroristas, algunos especialmente repugnantes como la colocación de una bomba en un avión comercial; y que muchos de esos actos quedaron impunes, en virtud de la ilegal y arbitraria protección que sus perpetradores encontraron en países del continente".
"Conocemos, añade, que la emigración ilegal y sus trágicas consecuencias en la pérdida de incontables vidas humanas, así como en la generación de hechos delictivos como secuestros de naves aéreas y navíos, es estimulada por la política migratoria que las sucesivas administraciones estadounidenses han ejecutado, bajo el amparo de la llamada "Ley de Ajuste Cubano".
"Reconocemos que la inclusión de Cuba entre los países que constituyen el llamado "eje del mal"; la continuación de un injusto bloqueo económico que ha sido declarado ilegal por las Naciones Unidas" provoca el natural reflejo de la defensa a ultranza de la seguridad y la soberanía nacionales, anota.
Además, indica, "las acciones provocativas de diplomáticos extranjeros en su suelo, son factores que contribuyen a crear un clima de hostigamiento".
"Sin embargo, no creemos ni aceptamos que ello justifique el uso de la fuerza desproporcionada contra las personas que disienten pacíficamente, ni la violación de los derechos humanos de sus ciudadanos. Es por eso que, con mucha firmeza, solicitamos al Gobierno de Cuba que respete los derechos humanos sancionados universalmente", dice la carta.
Cuba, admite, "tiene el derecho a defender su soberanía e integridadterritorial, pero hay que distinguir entre la seguridad nacional y el derecho a disentir".
Señala que el derecho a la libertad de opinión y de expresión, el de investigar y recibir informaciones y de difundirlas, por cualquier medio de expresión, así como el derecho a pensar diferente, a asociarse y a manifestar esa opinión libremente y sin coacción, son derechos consagrados en la Declaración de Derechos Humanos y otros convenios internacionales, de los que el gobierno de Cuba es signatario.
Finalmente, CLAI declara que presenta ante Dios en sus oraciones a los presos cubanos y sus familiares; al Gobierno de Cuba, para que la sabiduría de Dios inspire y guíe sus acciones; y a los grupos opositores dentro y fuera del país para que, en el marco del más estricto respeto a la legalidad y con los más altos fines, busquen caminos de diálogo.

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