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Jueves 8 de Mayo, 2003

Odén Marichal lamenta carta de Raiser a Fidel Castro, que entiende es resultado de presiones

LA HABANA, Cuba, Abril 22, 2003

En una carta abierta, dirigida al secretario general del Consejo Mundial de Iglesias (CMI), Konrad Taxi Heathrow Airport Raiser, el presbítero cubano Pablo Odén Marichal, de la Iglesia Episcopal de Cuba y ex presidente del Consejo de Iglesias de Cuba, lamenta la misiva que Raiser dirigió al presidente cubano Fidel Castro a raíz de los procesos y condenas de ciudadanos cubanos opositores.

Marichal señala que conoció de la carta enviada por Raiser desde Ginebra, sede del CMI, a Castro,  por el servicio de noticias de ALC del 16 del corriente mes, "en relación con los juicios y condenas de ciudadanos cubanos al servicio del gobierno de los Estados Unidos".

Agrega que no cree que se tratase de una carta personal y privada a Fidel Castro, puesto que fue proporcionada a los medios, lo cual "revela su poco interés de hacer una contribución legítima, sino de demostrar públicamente a los interesados en usted, cuál es la real posición del Secretario General del CMI".

También entiendo, agrega, que "los ciudadanos cubanos que estaban trabajando a sueldo por los Estados Unidos, lógicamente reciben el apoyo de los medios y organizaciones no gubernamentales, para tratar de confundir al público".

Para alcanzar ese objetivo, dice Marichal, Estados Unidos y las naciones comprometidas con su política "presionarán brutalmente a individuos, organizaciones y países para la consecución de sus propósitos: condenar a Cuba. Si el CMI observara una posición independiente o se abstuviera, no importa, ya no sería considerada una organización amistosa".

Aunque el propósito de mi carta no es despejar tales presiones, anota, hay que admitir que su misiva, sin proponérselo, protege a su organización de ellas. "Los cubanos bien conocemos cómo funcionan esas presiones externas, que pudieran poner en crisis presupuestos, independencia, dignidad y honestidad, entre otras cosas, y cuánta voluntad y principio hay que tener para no sucumbir ante ellas".

Déjeme decirle, indica Marichal a Raiser, que los procesos sumarios, de acuerdo con nuestros procedimientos legítimos, no violan los procesos debidos, ni dejan indefensos a los acusados; prueba de ello es que todos los acusados y sus abogados tuvieron acceso a las conclusiones fiscales, y que el trato fue humanitariamente correcto".

De qué debido proceso habla usted en el caso de los 2.000 detenidos en Estados Unidos en relación con el atentado contra las Torres Gemelas de Nueva York, cuyos nombres no se conocen, ni de los afganos presos en la base naval norteamericana de Guantánamo, Cuba, que no han sido presentados ante ningun tribunal, puntualiza.

Espero, agrega, que también haya escrito usted al presidente estadounidense George Bush, suplicando clemencia para las monjas Carolyn Gilbert, Jackie Hudson y Ardeth Platte, de Greeley, Colorado, Estados Unidos, para las que se  ha pedido 30 años de cárcel por oponerse a la guerra contra Irak y a las armas de exterminio masivo cuando ingresaron a un silo de tales armas en California.

Menciona, además, el caso de "cinco cubanos que luchaban contra el terrorismo, indebidamente presos en Estados Unidos, donde han sufrido tratos inhumanos, violación de sus derechos y al debido proceso y torturas psicológicas sobre ellos y sus familiares y se les ha negado el acceso al 80 por ciento del expediente en su contra, bajo la teoría de la seguridad nacional.

Marichal señala que Raiser habla de "disidentes políticos y académicos que ejercían sus derechos a la libertad de expresión y de asociación, que han sido condenados a severas penas", pero pregunta qué pasaría si 75 norteamericanos pagados por la Oficina de Interereses Cubanos en Washington y equipados por esa oficina con tecnología de punta, conspirasen para derrocar al gobierno de Bush y cambiar el sistema capitalista por un sistema socialista.

En su carta al Secretario General del CMI, el religioso cubano señala que se habla de periodistas independientes condenados, pero que entre ellos solamente había cinco periodistas graduados infiltrados en los servicios de seguridad cubana.

Realmente cree usted, pregunta a Raiser, que las respuestas de Cuba a todas estas agresiones "comprometen la integridad de la revolución cubana o que de no hacerlas comprometen la soberanía, la independencia y la autodeterminación del pueblo cubano, en medio de un entorno internacional adverso".

Finalmente, el canónigo episcopal cubano advierte que "ya no estamos en la guerra fría sino en la guerra caliente, porque así el imperio lo ha decidido". "Quiero que sepa que le he escrito con una sinceridad absoluta, quizás inusual. Solamente le confieso que lo comprendo, aunque no lo apoyo".