
¿Una guerra diferente?
Oneide Bobsin, SAN LEOPOLDO, Brasil, Abril 11, 2003
¿Es posible encontrar una diferencia entre las guerras? Si ella existe, dónde podemos encontrarla?
Para Taxi Heathrow Airport Bush/Blair, sus generales y la industria bélica, la guerra contra Irak trae novedades. Nuevas tecnologías y estrategias son usadas para vencer al enemigo militar sin matar o herir a civiles. Será una "guerra quiirúrgica"; son atacados apenas los órganos infectados, esto es, los espacios públicos y militares del enemigo. Se resguarda, de esta forma, la población que será conquistada por el terror.
Conforme los heraldos de la muerte, es posible extirpar el foco infeccioso sin afectar el corpo y la existencia de un pueblo.
Como la "guerra quirúrgica" no extirpó el mal en una semana, la "guerra sucia" tomó su lugar. Continuando con la metáfora médica, es preciso atacar todo el cuerpo.
Probablemente, la cirugía será exitosa, aunque el paciente muera. El misil que erró el blanco o que rompió un canal de agua revela que el diagnóstico militar está equivocado. Toda y cualquier guerra siempre es sucia.
Dónde está la diferencia?
En todas las guerras los generales aprenden nuevas estrategias y la industria de la muerte muestra nuevas armas. La guerra en el Oriente Medio apenas repite viejas lecciones de muerte.
Hay quien se escandalice con el hecho de que el Señor de la Guerra, hecho presidente por una minoría, ora y lee la Biblia con sus asesores militares antes de tomar las decisiones sobre nuevos ataques. En el uso en vano del nombre de Dios tampoco encontramos la diferencia. En todas las guerras siempre hay una parte del clero bendiciendo las armas y a fieles pidiendo la cabeza de los enemigos.
Esta guerra no difiere de tantas otras. La historia del cristianismo y de las religiones está llena de sangre en nombre de la fe.
¿Dónde, pues, está la diferencia?
¿Estaría en la manipulación del pueblo americano por los medios, favorecida por la represión a los que son favorables a la paz, y por el miedo de supuestos ataques con armas químicas por parte de terroristas?
¿O aún en el hecho de que la TV levanta sus índices de audiencia exhibiendo imágenes de cuerpos de militares y civiles muertos, lacerados, quemados, como un espectáculo que atrae a aquellos que necesitan de esas escenas para saber que están vivos?
Una diferencia abominable estaría en el hecho de que los periodistas buscan imágenes para un texto ya elaborado por el Pentágono.
En este aspecto no hay novedad. Los señores del mundo siempre justificaron sus guerras manipulando a multitudes. Nazismo y fascismo fueron más eficientes que Bush/Blair.
¿Dónde, pues, está la diferencia?
Aunque la guerra continúe enfrentando cristianos contra cristianos, musulmanes contra musulmanes, budistas contra budistas, ateos y agnósticos contra ateos y agnósticos, la globalización de la paz es la gran novedad.
Como nunca antes en la historia, la paz une en una sola voz a cristianos, musulmanes, budistas, judíos, ateos y tantas otras personas de credos e ideologías distintas.
A pesar de las diferentes motivaciones que los llevan a luchar por la paz, es por la propia paz que se realiza el proyecto de Jesús: Que todos sean uno. Esa es la novedad que no debería sorprender a los cristianos favorables a la guerra.
Al final, en Jesucristo Dios amó al mundo de tal manera que dio a su hijo unigénito...
La universalidad de la misericordia jamás será limitada por exclusivismos de las creencias en Dios, por aviones B-52 o por misiles "inteligentes". El sol continuará naciendo sobre buenos y malos y la lluvia cayendo sobre judíos, cristianos, budistas, hinduistas, ateos, amarillos, negros y blancos, así como sobre Bush/Blair y Saddam.
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Oneide Bobsin, Pastor de la Iglesia Evangélica de Confesión Luterana en el Brasil, y profesor de Ciencias de las Religiones de la Escuela Superior de Teología de São Leopoldo/RS/Brasil.

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