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Jueves 3 de Noviembre, 2005

Iglesias deben participar en pastoral a portadores del VIH/SIDA

SAN SALVADOR, El Salvador, Abril 8, 2003

La necesidad de integrar la acción de las iglesias en la lucha contra la pandemia Taxi Heathrow Airport del SIDA y en el acompañamiento a los portadores del virus de inmuno-deficiencia humana (VIH) fue planteada aquí por el pastor Oscar Sanhueza, de Chile.

Esa participación de las iglesias, dijo, se debe dar tanto a nivel local, comunitario, como en el ámbito nacional y continental. Las iglesias pueden y deben ser un espacio de educación sobre la problemática del SIDA y un lugar hospitalario para acoger a los portadores del VIH.

Oscar Sanhueza presentó el informe, de la consulta latinoamericana sobre el SIDA, realizada en Catia La Mar, Venezuela, en marzo ultimo, ante la Pre-Asamblea de Iglesias Luteranas de América Latina y del Caribe, que se reúne aquí de 6 al 9 de abril.

El líder luterano chileno dijo que en Catia La Mar estuvieron educadores y pastores, así como personas que portan el virus, y que en un marco de respeto intercambiaron experiencias sobre el trabajo pastoral que las iglesias desarrollan.

También fue muy emotivo escuchar el testimonio de portadores del VIH. Recuerdo con mucha emoción, agregó Sanhueza, a Daisy, quien dijo: "Yo no salí a buscar el SIDA; el SIDA vino a mi casa, a mi cuarto".

Otro momento emotivo, puntualizó, se dio en la Eucaristía, cuando algunos portadores del VIH revelaron que eran excluidos en sus iglesias en el momento de la  comunión. "En cambio, aquí he sentido la presencia real de un Dios de amor y de misericordia", confesó un participante.

Pese a estos problemas, Sanhueza se mostró optimista con los cambios operados en el liderazgo de muchas iglesias latinoamericanas con respecto al tema del Sida.

"Ha cambiado su lenguaje, ya no se refiere a los enfermos, sino a las personas que viven con el VIH"; y hay más apertura a desarrollar una labor pastoral con los portadores del virus, afirmó.

Al presentar el informe de la consulta, Sanhueza resaltó que las acciones de las iglesias no pueden ser fragmentadas o aisladas, reflejo de un mundo quebrado, sino centradas en la persona.

Para cumplir esta misión, la Iglesia tiene que sobrepasar sus muros y sus fronteras y salir al encuentro de las personas y comunidades que están excluidas, marginadas y estigmatizadas, declaró. 

También la Consulta propuso diseñar un programa de formación basado en prácticas que propicien un mayor compromiso y una mayor capacidad de las iglesias locales para responder al VIH-SIDA.

Propuso,  tomando en consideración la experiencia acumulada, que Acción Ecuménica (Venezuela), Educación Popular en Salud (EPES, Chile) y la Pastoral Ecuménica VIH-SIDA (Argentina)  asesoren a las iglesias sobre la puesta en práctica de su plan de acción.

Igualmente propuso crear una Red de Salud y Derechos Humanos de las iglesias luteranas en América Latina que incentive, facilite recursos y apoye los esfuerzos desplegados por las iglesias en el área del VIH-SIDA.

Otro de los desafíos planteados por la Consulta a las iglesias luteranas latinoamericanas es participar en los diversos esfuerzos que tienen como objetivo asegurar el acceso a los mejores niveles de medicación y tratamiento al más bajo costo para las personas que viven con VIH-SIDA (medicamentos genéricos).