Deuda externa es ilegítima y anti-ética, sostiene pastor argentino
SAN SALVADOR, El Salvador, Abril 7, 2003
La deuda externa de los países del Tercer Mundo, y de América Latina en particular, Taxi Heathrow Airport es ilegítima y anti-ética, y el tema deber ser sometido a la Corte Internacional de Justicia de La Haya.
Esta afirmación fue formulada por el pastor Angel Furlan, presidente de la Iglesia Evangélica Luterana Unida de Argentina, al intervenir este lunes en la Pre-asamblea de las iglesias de América Latina y el Caribe miembros de la Federación Luterana Mundial (FLM).
Furlan recordó que la Conferencia de Obispos y Presidentes de las Iglesias Luteranas de América Latina, realizada en Santa Cruz, Bolivia, el año pasado, abordó tres temas importantes: la deuda externa, la globalización y los derechos humanos.
La reunión de San Salvador es la última pre-asamblea regional previa a la X Asamblea de la FLM, que se realizará del 21 al 31 de julio próximo en Winnipeg, Canadá, y que congregará a más de 400 delegados de las 136 iglesias luteranas de todo el mundo. Antes se han realizado pre-asambleas en América del Norte, Europa, Asia y Africa.
Indicó que la globalización, que podría aportar grandes beneficios a la humanidad, ha caído en manos de los grandes poderes políticos y militares del Primer Mundo. En especial Estados Unidos, que ha impuesto el modelo económico del neoliberalismo, utilizando la deuda externa de los países pobres como mecanismo de presión para imponer ese modelo.
La conferencia de Santa Cruz, dijo Furlan, acordó fortalecer las relaciones ecuménicas para promover estudios sobre la relación ética-economía, profundizar la reflexión teológica sobre la llamada deuda externa y declarar a ésta, ya pagada varias veces, como ilegítima y anti-ética.
Esa conferencia, y la reunión de las iglesias del Cono Sur latinoamericano, realizada en Florianópolis, Brasil, en septiembre pasado, acordaron solicitar a la FLM y al Consejo Mundial de Iglesias (CMI) apoyo para que la Asamblea General de las Naciones Unidas demande a la Corte Internacional de Justicia un fallo sobre el marco jurídico en que se sitúan las obligaciones de la deuda externa.
La deuda externa y su servicio, dicen esos acuerdos, impide el desarrollo económico de los países del Tercer Mundo y ha contribuido a degradar el nivel de vida de los mismos. Además, en su mayor parte fue contratada sin conocimiento ni beneficios para los pueblos.
El Banco Mundial reconoció que el 30 por ciento de lo prestado nunca ingresó al país supuestamente beneficiado y fue empleado en la compra de armamentos y otras políticas represivas de las dictaduras.
Furlan dijo que la deuda argentina, y la de otros países, ha sido pagada con creces. Entre 1976 y el 2000, la deuda argentina pasó de 8.000 a 160 mil millones de dólares, pero en ese período Argentina pagó más de 200 mil millones de dólares.
A eso contribuyó el alza unilateral de los intereses acordado en los años 80 por Estados Unidos y otros países acreedores e impuesta por el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial a través de los planes de ajuste y reestructuración.
El llamado Plan Brady de reducción de la deuda, se ha pagado con la apertura irrestricta de la economía y la entrega del patrimonio público, indicó. Actualmente, en Argentina, el 90 por ciento de los bancos y el 40 por ciento de la industria se hallan en manos de capitales internacionales.
En la década del 80, los países latinoamericanos tuvieron ingresos por privatización de empresas públicas de 177.839 millones de dólares. Pero, sólo en 1999, de acuerdo al Fondo Monetario Internacional, el pago por el servicio de la deuda externa de los países de América Latina y el Caribe ascendió a 176.900 millones de dólares.
Por lo tanto, sostuvo, las iglesias luteranas de América Latina, deben llegar a la X Asamblea de la FLM con un discurso articulado sobre el tema de la deuda externa, declarándola ilegítima y anti-ética.
Furlan planteó que no se acepten las campañas que proponen la condonación o la tesis de la insolvencia de los países. Más bien se debe insistir, afirmó, en la tesis de que los países latinoamericanos y del Tercer Mundo, en general, son acreedores de los países ricos por la tremenda deuda social acumulada por la política neoliberal.

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