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Jueves 22 de Setiembre, 2005

Las iglesias deben vivir en una nueva diáspora

Manuel Quintero, BAD SEGEBERG, Alemania, Abril 5, 2003

Si las iglesias toman seriamente su fe, tendrían que vivir en una nueva diáspora, porque Taxi Heathrow Airport viven en un mundo cada vez más hostil a los valores del reino de Dios, afirmó aquí el laico metodista brasileño Anivaldo Padilha.

Padilha, quien es también secretario ejecutivo de la organización ecuménica Koinonía, Presencia y Servicio, fue el responsable de conducir el estudio bíblico con que se inició este sábado la tercera jornada de la Consulta sobre Misión y Cooperación, que reúne a representantes de iglesias de 22 países de América Latina y Europa en esta localidad alemana.

El estudio bíblico estuvo basado en el conocido texto de Mateo 23, en el que los fariseos le preguntan a Jesús acerca del tributo al César. Frente a la trampa que le tienden los fariseos, que sólo creen que hay dos respuestas posibles a su pregunta --pagar o no el tributo a César-- Jesús responde con una alternativa, explicó Padilha.

"Al establecer la diferencia entre el reino de Dios y el poder de César, Jesús afirma que el reino de Dios no es impuesto por la fuerza de las armas, ni por el convencimiento intelectual, ni tampoco por la dominación cultural e ideológica. Mucho menos por el poder económico.

Por el contrario, esos son patrones incompatibles con el reino de Dios, el cual se caracteriza por el amor y la justicia, la solidaridad y la compasión", dijo.

Padilha destacó que hoy también se vive bajo la dominación de un imperio, el cual está basado en un poder económico "caracterizado por el individualismo extremo, la competencia salvaje, una desenfrenada búsqueda de satisfacción material y la idolatría de las fuerzas del mercado".

Frente a la realidad de la dominación de un imperio, Padilha se preguntó si las iglesias están preparadas a ofrecer la misma respuesta de Jesús a los fariseos.

"Me pregunto si estamos preparados como creyentes para rechazar los valores del sistema y asumir los valores del reino de Dios. Si en lugar de la competencia entre nuestras iglesias, estamos listos a vivir en solidaridad", dijo.

También destacó la necesidad de que las iglesias estén dispuestas a anunciar el Reino de Dios en lugar de proclamar  sus propios dogmas o buscar la satisfacción de sus intereses institucionales.

Y concluyó: "Tenemos que reconocer que somos una minoría en el mundo, pero una minoría importante. Porque somos llamados a ser santos, separados para la misión de Dios, y esa misión es portadora de esperanza y de bendición para todas las naciones".


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