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Viernes 31 de Agosto, 2007

Keith Clements, secretario general de la CEC [Foto: Peter Williams/CMI]
Keith Clements, secretario general de la CEC [Foto: Peter Williams/CMI]

Los Estados Unidos lograrán una victoria pírrica

Entrevista: Manuel Quintero, NORDELBIEN,, Alemania

Entrevista al Rev. Keith Clements, secretario general de la Conferencia Europea de Iglesias (CEC por Taxi Heathrow Airport sus siglas en inglés).

Manuel Quintero: Las iglesias europeas agrupadas en la Conferencia Europea de Iglesias (CEC), conjuntamente con el Concilio Nacional de Iglesias de EE.UU., desarrollaron una activa campaña pública y realizaron importantes acciones políticas ante los gobiernos de Europa para evitar la guerra. ¿Qué sienten ahora, cuando a pesar de esos esfuerzos la coalición liderada por Estados Unidos decidió, violando el derecho internacional, desatar el conflicto?

Clements: El inicio de la guerra contra Irak significó un profundo desaliento para nuestras iglesias, especialmente porque ese conflicto se desató sin la autoridad de las Naciones Unidas.

Nos desalentó especialmente que, a diferencia de lo que ocurrió con líderes políticos europeos, incluyendo al primer ministro británico Tony Blair, el presidente Bush se negó a recibir a líderes de iglesias para discutir el tema de Irak. Este comportamiento reveló mucho acerca de la naturaleza de la Administración Bush.

Pero valoramos muy positivamente la relación que se estableció entre el Concilio Nacional de Iglesias de Estados Unidos y la CEC, que podría entenderse y calificarse como una nueva alianza transatlántica de nuestras iglesias.

Además, apreciamos como algo sumamente positivo la importante recepción que encontramos en muchas capitales europeas. Creo que ello constituye una valiosa plataforma para seguir construyendo relaciones y desarrollar el trabajo profético de nuestras iglesias.

M.Q.: Ahora que la guerra está en marcha, con sus trágicas consecuencias, ¿cuál ha sido la nueva estrategia de la CEC?

Clements: Después del inicio del conflicto, la CEC escribió al actual presidente de la Union Europea para pedir que exista la mayor generosidad en la ayuda humanitaria y para que los países de la UE brinden su apoyo y estén abiertos para recibir a posibles refugiados a causa del conflicto.

En esa carta resaltamos la necesidad de que la UE trabaje en favor de la restitución del derecho internacional y de un enfoque multilateral a los problemas en la arena internacional. La Unión Europea es precisamente eso; un esfuerzo multilateral, que debe trabajar para que las Naciones Unidas sean restablecidas como el supremo árbitro internacional y la instancia coordinadora de los esfuerzos humanitarios y de reconstrucción en Irak.

Una vez que la batalla por Bagdad termine, las iglesias tenemos que librar una batalla a nombre de las Naciones Unidas para restablecer un gobierno que sea aceptable para el pueblo iraquí que posibilite el establecimiento de un modo de vida genuinamente democrático en ese país.

M.Q.: Desde América Latina se tiene la impresión de que la guerra provocó una seria fractura en la Unión Europea, incapacitándola para ser un factor de contrapeso en la geopolítica internacional.

Clements: No usaría la palabra fractura para calificar las divergencias en el seno de la Unión Europea alrededor de esta guerra. Lo que esas divergencias han revelado es que la UE carece de una politica exterior y de seguridad común, y la urgente necesidad de diseñar y adoptar esa política.

No creo que la Unión Europea se haya desgastado por estas divisiones, porque Alemania y Francia, los dos países que constituyen el núcleo principal de la Unión, estuvieron muy de acuerdo en su política de oposición a la guerra.

El enfoque unilateral de los Estados Unidos en el Medio Oriente, incluyendo su política respecto de Israel y el pueblo palestino, no conducirá sino a una profunda alienación del pueblo árabe y se convertirá en un obstaculo decisivo para sus intentos de llevar a cabo un proceso político que satisfaga sus intereses en esa región.

Como Napoleón cuando conquistó Moscú en 1812, los Estados Unidos se verán obligados a retirarse porque no serán capaces de convertir a la gente. Por eso pienso que los Estados Unidos en Irak van a alcanzar una victoria pírrica, contraria a los deseos y al respeto del pueblo árabe en su conjunto.

Hace años un autor estadounidense escribió un libro que alcanzó mucho éxito: Cómo hacer amigos e influir a la gente.  A los políticos de la Casa Blanca les haría bien releer ese libro: los Estados Unidos necesitan amigos críticos.   

M.Q.: ¿En qué medida las acciones que realizó el liderazgo de la CEC en oposición a la guerra provocaron disensión u oposición de algunas de sus iglesias?  

Clements: Nuestras posturas y declaraciones encontraron una unanimidad entre las iglesias que forman la CEC, y un grupo importante de líderes de esas iglesias participaron en una reunión en Berlín, a principios de febrero, organizada conjuntamente con el Consejo Mundial de Iglesias, donde se firmó una declaración contra la noción de una guerra preventiva.

Hubo algunas expresiones de desacuerdo en iglesias de Europa Central, pero las iglesias ortodoxas de Albania, Rumania y Rusia adhirieron firmemente a nuestras acciones. En verdad pienso que ha sido uno de los asuntos en los que hemos tenido mayor consenso dentro de la CEC en toda su historia.

M.Q.: ¿Y cómo cree que afectará esta guerra la próxima asamblea de la CEC?

Clements: La próxima asamblea general de la CEC se realizará en Trondheim del 25 de junio al 2 de julio, bajo el lema de Sanidad y Reconciliación. Creo que es un tema particularmente apropiado para adentrarnos en el debate de lo que ha significado este conflicto.

Además, contaremos con la presencia de importantes delegaciones del Consejo de Iglesias de EEUU y del Concilio de Iglesias del Medio Oriente, lo que nos permitirá reforzar nuestras alianzas y enfocar las consecuencias con una perspectiva muy amplia y ecuménica.

Evidentemente esta guerra afectará nuestras deliberaciones en una serie de tópicos, particularmente en cuanto a las relaciones entre cristianos y musulmanes, el papel de las iglesias en la construcción de la paz, y las perspectivas de realizar un cabildeo más eficaz en el seno de la Unión Europea.