Volver al inicio

Sábado 9 de Abril, 2005

La mision compartida: verdadera democracia eclesial

Manuel Quintero, BAD SEGEBERG, Alemania, Abril 4, 2003

"Las mujeres fueron una parte integral en la mision de Jesús", afirmó la pastora metodista Taxi Heathrow Airport uruguaya Beatriz Ferrari, quien habló sobre la misión compartida desde una perspectiva de género en la consulta sobre misión y cooperación que se realiza en esta localidad alemana del 3 al 6 de abril.

La pastora Ferrari se refirió en su ponencia a varios conceptos de misión, comenzando con la misión de Dios --mission Dei-- a la que calificó como uno de los conceptos más revolucionarios, y que fuera primeramente formulado por el teólogo Karl Barth.

En cuanto a la misión integral, concepto que toma forma en el siglo XX, señaló que el mismo permite superar la idea de que la misión es apenas "la salvación de las almas" y la "plantación de nuevas iglesias".

Porque, dijo, Jesús vino para redimir la totalidad del ser humano y ningún área de la vida y el sufrimiento humano puede carecer del testimonio de la esperanza.

La llamada misión humanidad --missio humanitatis-- tiene como premisa que la misión es esencialmente relacional, de donde se derivan sus tres características definitorias: responsabilidad, solidaridad y mutualidad. 

"La misión humanidad sería así la versión más completa de la misión, porque permite trabajar con toda la comunidad humana en términos de reciprocidad", dijo Ferrari.

Después del repaso de esos conceptos, la pastora uruguaya exploró dos modelos bíblicos de comunidades misioneras: el paradigma de los setenta y el de Betania, "una casa en el camino".

En cuanto a los setenta enviados --de los que habla el capítulo 10 del evangelio de Lucas--, se preguntó si eran todos galileos y varones. Respondió que, según el mismo testimonio bíblico, "se trataba de un grupo heterogéneo, de personas de distintas clases sociales que no sólo acompañaban la misión de anunciar el Reino, sino que también sostenían al grupo de Jesús con sus bienes, con sus talentos y con su trabajo".

Refiriéndose al texto de Lucas 10, 38-42, la pastora uruguaya dijo que en el mismo se reconoce que una mujer puede ser discípula; y que el encuentro de Jesús con Marta y María no fue casual, sino que la casa de las hermanas en Betania fue seguramente conocida en la comunidad como "un lugar de acogida, alojamiento y recibimiento, descanso y refugio", así como "un centro de enseñanza y testimonio público".

La pastora uruguaya dijo que es necesario plantear la cuestión del poder en el seno de las iglesias, y que el énfasis debe colocarse en el "poder para" y no en el "poder sobre". De esa manera, "la misión compartida se traduciría en una verdadera democracia eclesial, inclusiva de género", añadió.

"Esa misión compartida desde las mujeres debe procurar hacer efectivo el discipulado de iguales, en compañerismo y mutualidad, como discípulos y discípulas a los pies de Jesús, en una misión completamente renovada, con la participación de hombres y mujeres", concluyó.


Ultimos titulares