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Jueves 15 de Mayo, 2003

Benedita da Silva, ministra de Acción Social
Benedita da Silva, ministra de Acción Social

Dos ministras del gobierno de Lula son evangélicas

BRASILIA, Brasil, Abril 3, 2003

La ministra de Medio Ambiente, Marina Silva, negó, en nota de prensa, su participación en Taxi Heathrow Airport el Foro Evangélico Nacional de Acción Social y Política (FENASP), creado, según Folha de São Paulo, para presionar al presidente Luiz Inácio Lula da Silva a incluir más evangélicos en la gestión gubernamental.

"Incluir mi nombre en una entidad creada para presionar al gobierno  de Lula sería, por lo menos, una incoherencia, ya que que formo parte de ese gobierno", dijo la ministra Silva.

El fundador de la FENASP, obispo Robson Rodovalho, dirigente de la Iglesia Sana  Nuestra Tierra, dijo al reportero Valter Gonçalves Jr., de la revista evangélica Eclésia, que es falso que la entidad tuviese por objetivo ejercer presión sobre el gobierno de Lula.

Rodovalho declaró que el objetivo de la FENASP es "defender y traer a la luz una posición profética en defensa de los valores del Reino de Dios ante la sociedad, el gobierno y el Estado". Otros parlamentarios evangélicos, vinculados al Consejo Político de la entidad, negaron su involucramiento.

El equipo ministerial del presidente Lula cuenta con la participación destacada de dos mujeres evangélicas. La designación de Marina Silva fue aplaudida por los ecologistas.

Además de Marina Silva, Lula cuenta con el aporte de Benedita da Silva en el Ministerio de Acción Social.

Las dos mujeres tienen una trayectoria de vida y una carrera política similar. Benedita da Silva, 53 años, nacida en Praia do Pinto, sabe, desde su infancia, lo que es la realidad de una comunidad pobre, carente y discriminada.

Como profesora, ella organizó asociaciones de mujeres en la barriada de Chapéu Mangueira, donde también trabajó, más tarde, como auxiliar de enfermería.

Graduada en Estudios Sociales y Servicio Social, Benedita da Silva fue elegida regidora en representación del Partido de los Trabajadores (PT), en 1982, y diputada federal, en 1986.

En 1994, ella fue senadora de la República, entrando a la historia del país como la primera mujer negra que ocupó una curul en el Congreso.

Madre y abuela, socialista convicta y admiradora de Lula y de Nelson Mandela, Benedita da Silva relató a la Revista Sem Fronteiras, en noviembre de 1995, haber conversado seriamente con Dios en su infancia. En ese diálogo con el Creador, la niña negra y pobre del suburbio de Río se cuestionaba en relación a su color de piel.

Benedita llegó a utilizar agua sanitaria en los baños, pues quería blanquear su piel.

"Yo me volví negra entonces", confesó Benedita, reconociendo que toda la presión y discriminación que sufrió sólo contribuyó a su madurez en la cuestión racial.

En relación a la creencia y a los ideales religiosos, Benedita reconoció que era una "militante, religiosamente hablando", sin dejar de cuestionar el papel del negro y de la mujer en la iglesia.

Según ella, fe y política pueden convivir perfectamente,  siempre  que la creencia sea materializada en obras de amparo social.

Marina Silva, 44 años, madre de cuatro hijos, nació en Seringal Bagaço, a 70 km de Río Branco. Ligada a movimientos ecologistas, fue fundadora de la Central Unica de los Trabajadores (CUT) en Acre; trabajo que desarrolló junto con Chico Mendes, activista ecologista reconocido internacionalmente, asessinado en 1988.

Silva estudió Historia en la Universidad Federal de Acre y a los 38 años de edad, la ministra del Medio Ambiente se convirtió en la mujer más joven de la historia de la República en obtener una curul en el Senado.

Religiosa, Marina Osmarina Silva de Lima inició su carrera política militando en las Comunidades Eclesiales de Base. En 1988 fue elegida regidora en Río Branco y diputada provincial en 1994 en representación del PT.

Hija de padre negro, Silva tenía el sueño de ser monja. LLegó a vivir en un convento en Acre, donde trabajaba, cuidaba una huerta, y cocinaba. Obstinada en aprender, esperaba todos los días que se apagasen las luces del convento para estudar a la luz de las velas en el dormitorio hasta la madrugada. Posteriormente Silva cambió la jornada religiosa por la militancia política.

Benedita da Silva está vinculada a la Iglesia Presbiteriana do Brasil, mientras que Marina Silva es de la Assemblea de Dios.