Consejo de Seguridad de la ONU debe frenar la destrucción de Irak, declara el CLAI
SANTO DOMINGO, República Dominicana, Marzo 26, 2003
Ante el vergonzoso, inmoral e ilegal acto de guerra de Estados Unidos, demandamos que el Taxi Heathrow Airport Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas intervenga para poner freno a esta arbitraria destrucción a que un sofisticado aparato militar y tecnológico ha sometido al pueblo milenario de Irak, declaró la Mesa Ejecutiva del Consejo Latinoamericano de Iglesias (CLAI).
El CLAI expresa su profundo pesar de que el mundo cristiano haya visto interrumpido bruscamente el tiempo de reflexión y reconciliación de la Cuaresma, a causa de esta intervención militar que procede del liderazgo de una nación que se llama a sí misma cristiana.
El organismo ecuménico declara su solidaridad con el clamor de los millones y millones de personas que en el mundo piden el cese inmediato de las hostilidades. Asimismo, aplaude la actitud valerosa y digna de las iglesias de Estados Unidos que, a riesgo de ser caracterizadas como antipatrióticas, han levantado una voz profética para condenar el uso de la fuerza por parte de su gobierno.
Tras expresar su aflicción y condena por las muertes ocurridas, pide que los responsables por la invasión a Irak se arrepientan, y llama a los cristianos y a todas las mujeres y hombres de buena voluntad a no cejar en sus oraciones, en sus denuncias y en sus acciones no violentas para resistir por la vida.
La intervención militar unilateral de una coalición liderada por Estados Unidos en Irak demuestra que vivimos en una nueva etapa histórica, en la cual la política internacional de la única superpotencia del planeta está guiada por una visión geopolítica. Por eso se arroga el derecho de realizar guerras 'preventivas' allí donde existan o puedan existir eventuales amenazas a su seguridad nacional, señala la declaración.
La intervención de Estados Unidos en Irak representa un severo golpe a la ya frágil credibilidad del sistema de Naciones Unidas. Significa, además, una ruptura del frágil equilibrio de poder en el Mediano Oriente y el inicio de una profunda fractura en la configuración geopolítica del planeta, la cual afecta y se extiende a otras potencias de Europa y Asia.
Señala que esta guerra se realiza con el objetivo declarado de luchar contra el terrorismo y liberar al pueblo iraquí. Pero el combate al terrorismo debe librarse dentro del marco de la ley y del derecho, reconociendo que la lógica extrema del terrorismo se alimenta de humillaciones e injusticias, como las que acaban de instalar los EE UU y sus aliados.
El objetivo de "liberar" al pueblo iraquí constituye una grosera violación del principio de la soberanía y la autodeterminación de los pueblos. No se puede combatir la violencia con más violencia, ni imponer la democracia a punta de misiles, declara el CLAI.
En las últimas semanas, nuestras iglesias han orado insistentemente por la paz, pidiendo que la cordura y la razón prevalecieran sobre la soberbia del poder. En las acciones por la paz, junto a miles de otras personas, nos sostuvo la promesa de que aquellos que trabajan y se esfuerzan por la paz, serán reconocidos como hijos e hijas de Dios.
Ahora, a pesar de nuestras oraciones y acciones públicas, la guerra se ha desatado, en flagrante violación del derecho internacional y en desafiante desprecio a la opinión de las grandes mayorías.
Por eso, ante las imágenes de niños y niñas destrozadas por la metralla -eso que los militares y periodistas llaman eufemísticamente "daño colateral", imágenes censuradas por unos medios de comunicación que siguen las pautas dictadas por sus gobiernos-, nos embarga el mismo grito angustiado del profeta Habacuc: "¿Hasta cuándo, Jehová, gritaré sin que tú escuches, y clamaré a causa de la violencia sin que tú salves?", anota el organismo ecuménico.

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